Se paga con bonos más de un tercio de los impuestos

29deOctubrede2002a las08:02

Jorge Luis Velázquez. DE LA REDACCION DE CLARIN.

Más de un tercio de los impuestos que recauda la Administración Nacional de Ingresos Públicos (AFIP) no se paga con pesos sino con bonos. El más usado es el patacón, pero también hay una porción significativa de Lecop y de títulos de la deuda pública. En setiembre la proporción llegó a 33,9% de los ingresos tributarios totales: sobre 4.344 millones que se recaudaron, 1.471 millones correspondieron a bonos y títulos.

La proporción viene creciendo a paso firme desde noviembre del año pasado, cuando se autorizó el mecanismo. En aquel momento por cada $ 100 de recaudación, $ 13,2 entraban en títulos públicos (letes, bonte, cupones de intereses, entre otros) o en cuasi monedas como el patacón y las lecop.

De acuerdo con los últimos datos oficiales que se manejan en la AFIP, correspondientes a setiembre, casi la mitad de los pagos efectuados con bonos se hicieron con patacones: $ 678 millones. Con Lecop se cancelaron $ 533 millones y con títulos públicos otros $ 261 millones.

Este fenómeno es un reflejo más de la crisis, tanto en el aspecto económico como financiero y fiscal. Desde lo económico, muestra que la circulación de papeles que reemplazan al peso como medio de pago es cada vez más amplia. Y en algunos casos su presencia es aceptada con total naturalidad, como pasa en la provincia de Buenos Aires con el patacón. El hecho de poder pagar impuestos nacionales ayuda a mantener la paridad uno a uno con el peso en todas las transacciones.

En lo fiscal es resultado de las dificultades de los Estados provinciales para financiar sus gastos con recaudación genuina. Por eso apelan a la emisión de bonos de deuda que usan para pagar salarios y a proveedores. Desde lo financiero muestra además un costado especulativo: hay empresas y grandes contribuyentes que compran los bonos a una paridad inferior al peso. Y luego pagan a la AFIP al valor nominal, ahorrándose así entre un 10 y un 30%, según el bono.

Este esquema es cuestionado por el FMI, que pidió su eliminación entre las condiciones que exige para firmar un acuerdo. Hasta ahora sólo logró a medias su objetivo. Desde este mes, quedó suspendida hasta fin de año la posibilidad de pagar impuestos con títulos de la deuda (que son los que cayeron en cesación de pagos y están a un mínimo de su valor nominal en el mercado financiero). Pagando impuestos con estos papeles, algunas empresas de primera línea se ahorraban hasta 30% de sus obligaciones fiscales.

Pero Roberto Lavagna no acepta eliminar el pago con patacones y lecop. En estos casos, dicen en Economía, el beneficio que obtienen los especuladores (y el consiguiente perjuicio para el Fisco) es un mal menor frente a otros factores. En primer lugar, porque su aceptación por parte de la AFIP hace que esos bonos no se deprecien. De lo contrario, su desvalorización sería equivalente a una rebaja salarial para todos los estatales bonaerenses que los reciben. Esta postura es defendida además por el gobernador Felipe Solá, quien tampoco acepta la solución alternativa que impulsa Lavagna frente a la presión del FMI: gravar con un impuesto de 1% el pago de impuestos con patacones y lecop, para desalentar la especulación financiera.

Además, Lavagna tiene un motivo extra, que se centra en sus propios intereses: estima que si la AFIP deja de recibir esos bo nos se verá afectada la recaudación. Esto ocurriría porque mucha gente —tanto personas como comercios— dejaría de pagar, dado que prácticamente el total de sus ingresos son en patacones. Y cambiarlos por pesos para pagar impuestos les significaría perder plata.

No pasó lo mismo, sostienen

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