Los dirigentes agropecuarios podrán incursionar en política

11deNoviembrede2002a las08:25

Los dirigentes agropecuarios están dispuestos a incursionar en la actividad política partidaria para representar y defender los intereses sectoriales, según las conclusiones finales del congreso anual de Confederaciones Rurales Argentina (CRA), que concluyó el sábado en Santa Rosa, La Pampa.

La recomendación implica un cambio significativo en la concepción política del sector y fue expresada por uno de los grupos de discusión en la jornada de clausura del congreso ruralista al proponer “no castigar a los que actúan en política (pues) muchas veces somos destructores con nuestra propia gente”.

Otro de los grupos de productores asociados a la entidad que preside Manuel Cabanellas planteó “dejar de lado los pruritos, para poder involucrarse en el cambio, en la cosa pública”.

COINCIDENCIA. La alternativa de la política partidaria había sido mencionada también por el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luciano Miguens, quien participó del encuentro de titulares de entidades del agro realizado en la parte final del congreso como manifestación de la unidad del sector.

“Puede considerarse la alternativa de que los representantes del sector agropecuario se expresen a través de los partidos de su preferencia”, estimó el conductor de la SRA.

Hasta el momento, dos destacados dirigentes agropecuarios, Humberto Volando, ex presidente de Federación Agraria Argentina (FAA) y Guillermo Alchouron de la SRA, adhirieron a partidos políticos y ganaron bancas en la Cámara de Diputados de la Nación.

Volando por el Frente País Solidario (Frepaso) y Alchouron, quien aún cumple su mandato, por Acción Por la República (APR).

También un ex presidente de CRA, Marcelo Muniagurria, se desempeña actualmente como vicegobernador de Santa Fe y antes había ocupado una banca de diputado en el Congreso nacional.

Pero los ejemplos son muy pocos en comparación con la importancia del campo en el contexto económico y social de un país agroexportador y con la proyección que sus dirigentes pretenden imprimirle al sector.

El cambio de criterio implica aceptar la posibilidad de que los dirigentes puedan acceder a cargos electivos sin ser sospechados de haber utilizado a sus entidades de base “como plataformas de lanzamiento” personal.

DEMOCRACIA Y DICTADURA. Significa, además, la aceptación de las estructuras democráticas por parte de un sector que toleró sin objeciones la participación de sus líderes en cargos destacados durante la última dictadura militar y que ahora comparte, con gran parte de la sociedad, el desencanto por el comportamiento de la dirigencia política.

Los congresales coincidieron en mantener el pedido de creación de un Ministerio de Agricultura y Ganadería, que garantice la atención directa de los problemas del campo en el máximo nivel de conducción del país, como un punto fundamental de sus reclamos.

Asimismo, hubo unanimidad en exigir que el Banco Nación y los bancos provinciales “cumplan con los principios de fomento y desarrollo para lo cual fueron creados”, lo cual implica un rechazo a los intentos de privatización.

En el plano financiero, abogaron por la creación de fondos fiduciarios y formas alternativas para devolver el crédito productivo al sector y por la búsqueda de “una solución definitiva” al endeudamiento del campo que se renueva como una amenaza permanente a pesar de las promesas de los funcionarios de turno.

Otro espacio destacado ocuparon los debates sobre las posibilidades de obtener fondos “de manera obligatoria pero con la aceptación de todos” destinados a asegurar el “financiamiento genuino del gremialismo rural”.

Para la “seguridad de la familia rural”, reclamaron la reforma del Código Penal y códigos de procedimiento y la integración de las entidades agropecuarias con el resto de

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