Se puso en riesgo algo más que el "veranito"

15deNoviembrede2002a las08:17

Justificada o no, la decisión del gobierno de no pagar los 805 millones del vencimiento con el Banco Mundial alejan más a la Argentina del mundo. La lectura para quienes no siguen minuto a minuto las negociaciones con los organismos internacionales es que el país incumple nuevamente con sus compromisos, tal como lo hizo al declarar el default con los acreedores de deuda privados, en diciembre del 2001.

"Si ustedes no tienen interés en cerrar el acuerdo, no tiene sentido que sigamos utilizando las reservas para cumplir", le explicó el ministro de Economía, Roberto Lavagna, a la dura número dos del FMI, Anne Krueger, durante la tensa reunión que mantuvieron el miércoles por la tarde.

Ayer se lo comunicó formalmente al número dos del Banco Mundial, David de Ferrantis, plantando a la Argentina en una posición inédita para los organismos internacionales. Se trata del primer país con una deuda de semejante magnitud, que no cumple en tiempo y forma que decide no pagar.

Las consecuencias inmediatas no son graves. Simplemente, el país deberá soportar una serie de multas y tasas adicionales por el retraso. Lo mismo ocurrirá con otros organismos si tampoco se pagan los vencimientos. No existe una declaración formal de default , pero la Argentina pasa a integrar automáticamente la "lista negra" de las pocas naciones que incumplieron en devolverle a los organismos. Entre ellos, es posible destacar a Afganistán, Congo, Zimbabwe o Irak.

Claro que la incógnita a develar es si este desenlace, que de todas formas tendrá un comportamiento dinámico, puede impactar en lo inmediato sobre la situación económica. En principio, puede haber alguna alteración sobre el valor del dólar, aunque por el momento existen pocas vías para generar una presión adicional muy fuerte, al menos en lo inmediato.

Aunque la negativa de pago tal vez sea insuficiente para alterar significativamente el actual "veranito" financiero, constituye sin duda un elemento que incrementa la desconfianza de cara al proceso electoral que deberá enfrentar la Argentina.

Con un estricto esquema de control de cambios, un "corralón" para depósitos reprogramados y la liberación sólo parcial del "corralito", existen todavía muchas trabas que hacen complicada una presión significativa sobre el dólar. Además, como el Central perderá menos de 80 millones de los casi 10.000 millones que tiene en sus arcas, puede defender un rato largo la cotización actual a través de la venta de reservas.

En una visión ya más de mediano plazo, el incumplimiento con el Banco Mundial atrasa mucho más la posibilidad de volver a la Argentina un país confiable para el inversor internacional. Ese camino para recuperar la confianza del mundo debía comenzar con un acuerdo con el FMI, que sigue sin aparecer. Pero también con un cumplimiento de los compromisos con organismos, la renegociación de la deuda externa con acreedores privados y una liberación de las restricciones para el manejo de fondos tanto internas ("corralito") como externas (estricto control de cambios).

Si el país es incapaz de dar estos pasos, difícilmente consiga atraer inversión productiva. Es, en realidad, la única vía para conseguir que la mejora de las variables financieras de los últimos meses se trasladen al sector real. Pero cuanto más demore este derrame de la baja de tasas a la actividad económica, mayores serán las chances de dilapidar estos meses de bonanza que se vivieron desde el punto de vista financiero.

La definición llegó a último momento. En realidad, el presidente de la Nación, Eduardo Duhalde, había decidido a principios de la semana cumplir con el Banco Mundial. "No quiero abrir otro frente de tormenta", fue el argumento que le dio a sus íntimos. Sin embargo, todo cambió tras el desembarco de Lavagna a Washington. Pudo comprobar que en el Fondo continúa imperando una visión negativa sobre la A

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