El campo, motor de la recuperación

20deNoviembrede2002a las08:03

Un viejo axioma dice que quien aprendió del pasado tiene asegurado el futuro. Aplicarlo en esta ocasión al papel que se reserva el Estado para posibilitar que el campo ponga en movimiento su formidable capacidad para dinamizar la economía sería un buen ejercicio de imaginación.

Lo que ya está ocurriendo a nivel doméstico, con niveles de actividad que se han multiplicado por tres o demoras de 45 días para responder a la demanda está entusiasmando a los sectores involucrados, aunque todavía nadie se anime a pronosticar si este "veranito" que el gobierno exhibe como un éxito tendrá continuidad o es, en gran parte, fruto de la reacción de una demanda que había llegado a su "piso" y que la oferta no está preparada para satisfacer.

De todos modos, el buen momento que atraviesa el campo, producto del aumento de los precios de sus principales comoditties a nivel mundial, le ha devuelto la sonrisa a los productores tras una década que muchos prefieren olvidar.

En Juber, una sociedad anónima dedicada desde hace años a la producción de implementos agrícolas radicada en Darregueira, sostienen que el momento es "espectacular", porque, a pesar de los aumentos, la relación entre los precios de la maquinaria agrícola y de los granos es muy favorable a los productores. Esta ventaja está impulsando la compra de equipos, postergada durante muchos años.

"Estamos listos para producir en forma, a pesar del déficit que soportamos en capital de trabajo. Ya hay precios para el grano a 2004 y eso es muy positivo", sostuvo el titular de Juber, Jorge Berruete.

La firma se especializa en la producción de equipos para siembra directa de granos finos y soja, rastras de disco, cultivadores y arados de cinceles.

El caso de esta industria hasta podría denominarse testigo: al inicio de la década menemista tenía 60 empleados y a su finalización sólo 5; en la actualidad da empleo a 15 personas y se propone aumentar su plantel para poder hacer frente a la demanda.

El giro que tomó la actividad fue tan brusco que, prácticamente, ningún proveedor de materiales está en condiciones de abastecer convenientemente a sus clientes, desde fabricantes de rodamientos hasta aserraderos.

"La industria estuvo trabajando al 30% de su capacidad durante muchos años y eso no puede recomponerse en 8 meses", destacó Jorge Berruete, presidente de Juber SA.

Admitió que la industria ha quedado rezagada en la diversidad de la oferta, aunque no en la calidad de sus productos, a pesar de la falta de crédito.

"Le puedo decir que el esfuerzo que hace el industrial argentino, por lo general con muy pocos elementos, tiene un alto valor si se miden los resultados", señaló.

La repentina solvencia que adquirieron muchos productores y que les permitió soltar el lastre que representaban sus deudas bancarias, unido a la crisis de confianza que sufre el sistema financiero, tuvo otro efecto directo que es visto desde el comercio como un dato alentador: "todo es muy transparente, el productor vende trigo o vacas y compra lo que necesita. La falta de crédito hoy no es un problema", sostienen.

Un cambio favorable ."Las expectativas son espectaculares, siempre que hagamos las cosas con seriedad y continuemos apostándole al campo. Hemos visto en tránsito maquinaria nueva, que desde hace años no veíamos" señaló a "La Nueva Provincia" , Jorge Bosetti, titular de Artículos Rurales, una firma con más de 25 años de atención al productor agropecuario.

Bosetti, quien coincide con quienes sostienen que el productor "no se acercará a los bancos por un buen tiempo" asegura que "con unas 28 mil toneladas de trigo, un productor se lleva una manga, un embarcadero, un toril, 4 corrales y paga la mano de obra, cuando en diciembre con los 3.000 pesos que juntaba apenas podía comprar la manga", ejemplificó.

El empresario manifestó que la firma también atraviesa inconv

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