Sorpresa, recelo y cautela de los exportadores locales

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21deNoviembrede2002a las08:20

Matías Longoni. DE LA REDACCION DE CLARIN.

La única moneda verde que por ahora vale es el dólar", dijo un exportador, abriendo el paraguas frente a la iniciativa brasileña para crear un mecanismo compensador que facilite el comercio entre los socios del Mercosur y saque de circulación la divisa estadounidense. En realidad, los empresarios argentinos recibieron la propuesta con una mezcla de sorpresa y recelo. Por eso, optaron por la cautela hasta conocer "la letra chica".

"Este es un tema en el que la letra chica será clave, porque podría ser una variante del control de cambios que ya se está aplicando", explicó Enrique Mantilla, titular de la Cámara de Exportadores y un crítico de las regulaciones que actualmente obligan a los exportadores a liquidar todos sus dólares ante el Banco Central.

Desde la Asociación de Importadores y Exportadores (AIERA), Ariel Lierstein coincidió en que el mecanismo propuesto desde Brasil "reduce en alguna medida la cantidad de dinero contante y sonante en circulación". Pero consideró que "la idea podría ser interesante, porque reafirmaría el control de las divisas por parte de las autoridades de cada país. Y no deja de ser una ventaja importante, porque es algo así como evitar el uso de efectivo y pagar con tarjeta de crédito", agregó.

Todos las fuentes consultadas por Clarín coincidieron en que el antecedente directo de la iniciativa es el Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos de la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración), un acuerdo suscripto por los Bancos Centrales de 12 países de la región, entre los que se cuentan Brasil y la Argentina. A través de este convenio, los organismos se cursan y compensan entre ellos, durante períodos de cuatro meses, pagos derivados del comercio entre los distintos países.

A través de este Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos, en 1995 se llegaron a canalizar operaciones por 14.000 millones de dólares, el 40% del comercio total entre los países involucrados. Pero luego se vino en picada. En el año 2000, el volumen de operaciones cayó a 3.200 millones, apenas el 7,1% del total. Entre la Argentina y Brasil, según las fuentes, las pocas operaciones que seguían haciéndose se cortaron con la crisis de diciembre de 2001.

"Con este sistema aparecen muchos problemas, porque no es tan fácil que los Bancos Centrales se compensen las operaciones y a la larga es el exportador el que tiene problemas para cobrar", dijeron en el sector cerealero, donde se mostraron escépticos sobre la propuesta brasileña.

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