Casas y automóviles con granos

25deNoviembrede2002a las08:20

El moderno sistema de truque se ha popularizado porque en el mercado casi que no existen los créditos o son caros

En Argentina, cuya descomposición económica creó un extraño reino de monedas donde conviven 11 divisas provinciales con el peso, los agricultores pueden darse el lujo de comprar desde una bolsa de semillas hasta una vivienda sin tocar un solo billete.

Los productores disponen de un medio de pago que nace de la tierra. En un país donde el crédito es inexistente tras el incumplimiento de pagos declarado en diciembre del año pasado, y por la existencia de unas tasas prohibitivas, el campo paga sus insumos con granos.

El sistema recuerda los mercados de la antigüedad, pero en tiempos de sofisticadas herramientas financieras, los agricultores pueden elegir su futuro hogar, o un automóvil o camioneta, por los avisos de los periódicos donde se los invita a "hacer valer su cosecha".

Los cereales se comercializan en dólares a precios internacionales, por lo que el valor de la cosecha en pesos se triplicó de lejos desde la devaluación de la moneda en enero, dado que el peso pasó de tener un valor equivalente a un dólar a negociarse a 3,5 unidades por dólar.

MENOS KILOS. "Acá se ven muchas camionetas nuevas. Ahora cuestan muchos kilos de soja menos que antes. Esto es real. Hay una especie de primavera para el sector exportador", dijo Daniel Martinelli, productor de soja a media escala de la provincia de Córdoba.

El auge del cereal como moneda contrasta con el resto de los papeles que llevan los argentinos en sus bolsillos. El peso ya ha perdido más de un 70% de su valor desde enero y algunas de las monedas que emitieron 11 provincias del país, sin respaldo de reservas, comienzan a perder valor ante la falta de liquidez.

Javier Martínez, gerente de marketing de Dinosaurio, una inmobiliaria con sede en Córdoba, dijo tener altas expectativas sobre estas operaciones. "Tenemos muchas consultas. Esto se hace por la necesidad de ventas y porque la única moneda de cambio que hay es el cereal. El plan consiste en canjear cereal por un bien inmueble; departamentos o lotes en un country (barrio cerrado) que la empresa tiene", dijo Martínez.

SUPERMERCADO RURAL. Habitualmente, los agricultores argentinos pagan con cereales algunos insumos básicos de producción pero este año a éstos se sumó una variada oferta de bienes que incluye hasta algunos servicios.

"Se está haciendo plan canje en todo. Yo compré camionetas, maquinarias, y hasta saqué un seguro contra granizo", dijo Néstor Roulet, un productor agrícola cordobés.

El crecimiento del canje este año llevó a la filial local de un gigante de los agroquímicos, como Monsanto, a canalizar más del 50% de sus ventas por esa vía. "Ha sido la solución para seguir operando en este año tan inestable. Gracias al canje estamos comercializando productos", dijo Federico Ovejero, gerente de Relaciones Públicas y Gubernamentales de Monsanto en Argentina. Los números son elocuentes: en el último ejercicio comercial, la filial argentina de Monsanto cobró tantas ventas en granos como para cargar una flota de 22 barcos cerealeros, cada uno con sus bodegas de 50.000 toneladas repletas.

Dependiendo de los precios de los granos, el año próximo la flota podría ser de 44 barcos, cerca del 80% de las ventas locales de Monsanto, según proyecta la compañía.

La mejora de los ingresos del sector agrícola que generó el nuevo régimen cambiario acrecentó el temor de los productores a dejar dinero en los bancos, después de que el gobierno congelara en enero depósitos a plazo fijo por U$S 8.000 millones para proteger al sistema financiero de una fuga.

"Los productores que conozco casi no tienen plata (dinero) en los bancos, sólo para sus gastos corrientes. La gente tiene miedo de lo que pueda pasar. La única variable a futuro que hay h

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