Quien quiera ir al dólar lo va a pagar caro, dijo Pignanelli

28deNoviembrede2002a las08:05

El Banco Central (BCRA) está dispuesto a convalidar desde el lunes una suba en la cotización del dólar en la medida en que aprecie que la liberación del corralito incrementa la demanda de esa divisa.

Sin pelos en la lengua, el mensaje lo pasó su presidente, Aldo Pignanelli, en una conferencia de prensa convocada para anunciar que las reservas líquidas superaron ayer la barrera de los US$ 10.000 millones, un anuncio que también busca disuadir a los que tuvieran pensado pujar con la entidad por los dólares.

Sumando los US$ 38,02 millones con que se alzó ayer, producto de su intervención en el mercado cambiario, las tenencias del BCRA llegaron a US$ 10.031,45 millones, según se apresuró a comunicar su titular, habida cuenta de que normalmente ese dato se conoce con un retardo de 48 horas.

Mostrándose confiado, Pignanelli invitó a los que quieran comprar dólares "a que lo hagan", pero les advirtió que "lo van a pagar caro (porque) después lo van a tener que vender más barato".

Se refirió así al planteo que adoptará en la medida en que se registre una salida de fondos exagerada hacia esa divisa. "Daríamos lugar a un overshooting (dejar que el peso se deprecie en exceso) como recomienda la experiencia en este tipo de casos. "Alguna vez me lo preguntó Anoop Singh", dijo ayer Pignanelli al rememorar un diálogo que en septiembre mantuvo con el jefe del caso argentino en el FMI sobre qué haría en el momento en que se desarme el corralito.

"Le contesté que haríamos un overshooting y me dijo que él recomendaba lo mismo", explicó. Pignanelli recordó que un movimiento similar ya se produjo aquí . "Hubo quienes compraron dólares a $ 3,80 en junio..." Y, llegado el caso, no dudó en afirmar que se hará todo lo que esté a su alcance para hacer que vuelva a pasar.

Esto quiere decir que si la demanda de dólares crece desde el lunes, el Central no saldrá a abastecerla con ventas, sino que dejará que la presión por acceder al billete se traslade a su precio, como una forma de desalentar su compra a partir del "poder de fuego" con que cuenta para enfrentar una corrida cambiaria.

En la entidad confían en que a partir de la recuperación que muestran las reservas y el aceitado funcionamiento que tiene el sistema de restricciones cambiarias, que limita la tenencia de divisas en poder de los bancos y controla de cerca las liquidaciones de los exportadores, no habrá quién se anime a sostener una puja.

Pero afirman que, si se plantea, permitirán una suba del tipo de cambio en la medida en que no se extienda demasiado en el tiempo como para poder ejercer presión sobre la estructura de precios internos.

El mensaje de Pignanelli buscó llegar a los oídos de los grandes operadores. Ocurre que a partir del lunes quedarán liberados unos $ 8000 millones que no son parte de las necesidades transaccionales de las empresas y estaban pactados a plazo fijo dentro del corralito, ya que eran el producto de los pesos que recibían del BCRA por vender sus dólares. De ese dinero, hasta aquí, no podían disponer libremente, sino que debían ingresarlo a través del sistema bancario y, para no perder ante la inflación, lo colocaban a tasa. Pero ahora sí podrán hacer con él lo que quieran (o puedan).

El discurso disuasivo de Pignanelli dejó otros datos. Dijo que noviembre cerrará con un superávit de divisas de US$ 500 millones, producto de su actividad cambiaria. "Las liquidaciones se estabilizaron en torno de los US$ 1100 millones/mes y las ventas en US$ 600 millones. Eso se va a mantener porque ya no hay estacionalidad en las exportaciones argentinas. Por ejemplo, esperamos que las liquidaciones crezcan hasta los US$ 1300 millones en enero. Y hay que recordar que desde agosto captamos el 80% del superávit del mercado cambiario." Así, buscó instalar la idea de que la posición del BCRA no sólo es fuerte hoy

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