Cuentas financieras pendientes

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29deNoviembrede2002a las08:14

En particular, la cancelación de pasivos con el Banco de la Nación, que fue el principal brazo crediticio para las inversiones que motivaron el “boom” agrícola de la pasada década en el país.

Claro que las modalidades conque el agro podría encarar un saneamiento de cartera tienen mucho que ver con decisiones macroeconómicas, ligadas en parte al demorado acuerdo con el FMI, y una latente resolución de la Corte Suprema que podría ocasionar el desplome del andamiaje de la pesificación.

Esta semana, la Confederación de Asociaciones Rurales de la Tercera Zona (Cartez), que agrupa en la provincia a la mayoría de las sociedades rurales primarias, avaló las directivas del secretario de Agricultura de la Nación, Haroldo Lebed, para la formación de una mesa de trabajo, que serviría de nexo entre los productores, el Banco Nación y demás estamentos del Gobierno.

Recientemente, el BNA dictó una directiva interna de regularización con quita de intereses, del CER y –en muchos casos– parte del capital, que vence el próximo 16 de diciembre. Pero, según la entidad ruralista, los gerentes zonales y locales no tienen en claro la metodología a aplicar, con lo cual se tornan totalmente subjetivos los criterios a seguir. A lo que se suman los condicionamientos y categorizaciones del Banco Central, “que traban ciertas negociaciones e impiden refinanciaciones por medio de la producción”. La entidad consideró que, más allá de la transición política e institucional, estos inconvenientes pueden ser zanjados en la citada mesa de política financiera, lo que permitiría la reinserción productiva de los deudores.

La resolución 1387 del Banco Central (que habilitó la cancelación de pasivos mediante la compra de títulos públicos) fue un instrumento válido, pero su vencimiento en mayo de este año dejó a mitad de camino a muchos pequeños y medianos productores, que venían con deudas de arrastre desde los años de la convertibilidad.

El perfil actual de estos deudores, según el relevamiento de Cartez, arroja distintas situaciones. En un segmento está quien no pudo retener y vendió su producción estacional (terneros, hortalizas), cuenta con el dinero, pero no llegó a tiempo para encuadrarse en la resolución 1387. Otros productores disponen de granos y se encuentran a la espera de normas claras y definitivas. En un tercer escalón están quienes en un futuro están dispuestos a refinanciar y pagar deuda con producción.Y, finalmente, los que se acogieron a la refinanciación a 10 ó 20 años (Bonos 2018) y perdieron la garantía y lo abonado en concepto de intereses al ser declarado el bono en default. Resolver estos puntos implicará dar un paso importante para sanear los pasivos del sector.

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