El escenario político amenaza el veranito financiero, según Kiguel

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05deDiciembrede2002a las08:15

Si las cosas se hacen bien en los próximos tiempos, la cotización del dólar podría estabilizarse en un nivel más bajo que el actual (entre $ 2,50 y $ 3) en el término de unos cuatro años, y el nivel de deuda del país podría pasar de representar el 123% del producto bruto interno (es lo que se estima hoy) al 57 por ciento.

Fue el economista Miguel Kiguel quien estimó tal evolución de las variables, además de señalar que muy difícilmente se pueda volver a un tipo de cambio fijo. El titular del Banco Hipotecario dijo también que la marcha de las variables dependerá del ritmo de crecimiento de la economía y señaló que "experiencias como la de Chile en 1982 demuestran que no es imposible crecer a tasas del orden del 6% cuatro años después de una crisis". Claro que en lo que ocurra, advirtió, el escenario político juega un papel fundamental. Y hoy, ese aspecto no presenta un panorama alentador, según se encargó de destacar el analista Joaquín Morales Solá.

Kiguel y Morales Solá fueron los oradores de una conferencia organizada por Deloitte & Touche y auspiciada por LA NACION. El debate fue moderado por Carlos Reymundo Roberts, secretario de Redacción de LA NACION.

Respecto del escenario de más corto plazo, Kiguel puntualizó que, desde lo financiero, no hay nada que haga pensar en que se termine el llamado "veranito". Recordó que el dólar sigue estable desde hace varios meses, que los depósitos crecen y que las tasas de interés de las Lebac (deuda emitida por el Banco Central) son bajas. Además, apuntó que se pudo salir del corralito sin mayores problemas y que, en todo caso, "lo difícil de explicar es por qué eso no se hizo antes". Aun fue más allá y señaló que flexibilizar el corralón tampoco representaría una amenaza.

"Había un flujo de capitales que quería salir y ya salió", afirmó el ex secretario de Finanzas, que, por otro lado, apuntó que ni la emisión monetaria ni el nivel de gasto público representan una preocupación, si bien en este último aspecto advirtió que las cuentas fiscales hoy cierran mejor por un incremento de la recaudación explicado por dos impuestos distorsivos: las retenciones a las exportaciones y el gravamen a los movimientos bancarios.

Entre los temas de la agenda próxima, mencionó la definición del régimen monetario, la reinserción de la Argentina en el mundo y la negociación por la ley de coparticipación.

Con respecto a un eventual acuerdo con el FMI, Kiguel apuntó que hay países que firmaron en situaciones más precarias que las que tiene la Argentina en su economía, por lo que consideró que el tema es eminentemente político. En rigor, aseveró que, si bien en lo financiero no hay grandes riesgos de que el veranito se termine abruptamente, sí implica un factor de riesgo la aparición de las encuestas preelectorales.

Difícil de explicar

Morales Solá sostuvo en su exposición que hay "asimetría" entre la oferta y la demanda electoral. "En este aspecto coinciden Duhalde y la sociedad: ninguno de los dos tiene candidato", consideró. El analista afirmó que, después de todo el movimiento social que hubo y de tanta expresión del "que se vayan todos", es difícil explicar puertas afuera del país que la oferta electoral sea Carlos Menem o Adolfo Rodríguez Saá.

De todas formas, dijo que confía en que habrá un acuerdo "elemental, muy básico" con el Fondo, "porque es difícil imaginar a EE.UU. dejar girar en falso a la Argentina".

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