Trigo, un cultivo que va de mal en peor

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06deDiciembrede2002a las08:18

La Bolsa de Comercio de Rosario elaboró un informe dando cuenta de la situación del cereal de esta campaña que ya se cosechó, el cual —en partidas importantes— presenta brotes y mermas en el llenado de los granos.

Los pronósticos climáticos muestran que esto podría extenderse al resto del hectareaje que resta recolectar, además de los excedentes hídricos que muestran extensas regiones sembradas con el grano nuevo.

La caída productiva que tendrá la zafra triguera de este ciclo, la más baja histórica del país, volvía a recibir ayer nuevos golpes en materia de cotizaciones, con pizarras que marcan los precios más vapuleados que haya tenido el grano este año, tanto para la mercadería física como para la que está a punto de ingresar al mercado.

Estudios realizados por la Bolsa de Comercio de Rosario revelan que el valor FOB del cereal argentino fue perdiendo posiciones durante el último mes y medio y descendió a niveles alarmantes, ya que cuando llegaron a los 133 dólares por tonelada, por ejemplo, con embarque hacia fines de este mes, ese precio equivale a un FAS levemente superior a los 95,4 dólares.

Además, y aunque en la plaza física se ofrezcan precios superiores a los que se venían pagando durante las últimas semanas, la actitud tiene dos fundamentos centrales: por un lado, la molinería necesita mantener activas sus plantas procesadoras y cumplir con compromisos de embarques ya pactados.

Por otra parte, la presión surge debido a la escasa cantidad de cereal ensilado que aún mantiene el sector productivo y que, razonablemente según el criterio de muchos operadores, manejan acotando el margen de oferta diaria en el mercado local.

De cara a ese escenario, la misma entidad también elaboró un informe que da cuenta de la calidad del trigo de esta campaña que ya se cosechó, que, en partidas importantes, presenta brotes y mermas en llenado de los granos.

Esa situación, empero, no finalizó en la campaña triguera de este año, ya que los pronósticos climáticos dan cuenta que podrían extenderse al resto del hectareaje que aún resta recolectar, además de los excedentes hídricos que ya muestran extensas regiones sembradas con el grano nuevo.

Ese cuadro de situación se da con epicentro en el sudeste bonaerense, así como en el centro-sur de Buenos Aires, donde se localizan los principales cinturones trigueros del país.

Respecto de la misma provincia, y como consecuencia de las extensas llanuras inundadas —en el noroeste bonaerense—, tanto desde el INTA como desde la actividad privada no se descarta que pueda recortarse aún más el volumen productivo de esta campaña, por lo cual el tonelaje estimado en unos 12 millones que dejaría este ciclo podría reducirse significativamente, además de mermar su valor comercial por la pérdida de calidad que tendría la cosecha.

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