Proyectan que habrá otra cosecha récord

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12deDiciembrede2002a las08:23

Según las estimaciones oficiales, el volumen de producción de granos de la campaña agrícola (2002/2003) se mantendría en los niveles récord del ciclo anterior (2001/2002) y llegaría a los 70 millones de toneladas.

Así lo expresó ayer el subsecretario de Producción y Alimentos, Roberto Domenech, durante una reunión realizada por la Asociación de Cámaras de Tecnología Agropecuaria (ACTA), que reúne a las principales empresas proveedoras de maquinaria agrícola, semillas, vacunas y otros insumos del campo.

La cifra representaría para el país ingresos por exportaciones de más de 7500 millones de dólares anuales sólo por ventas de granos, subproductos y aceites.

Domenech destacó que, finalmente, no se cumplieron los pronósticos de diversos especialistas que a mitad de año vaticinaban una caída del 10% en el área sembrada por la falta de financiamiento .

Para los empresarios privados, en cambio, la estimación de 70 millones de toneladas puede ser conservadora en el corto plazo. Según dijo el presidente de ACTA, Marc Reichardt, el país podría producir unos 100 millones de toneladas de granos y exportaciones de carne que supere el 1,2 millón de toneladas (en 2000 llegaron a 338.000 toneladas). "Estamos hablando, en ambos casos, de volúmenes que casi duplican los actuales. Para no mencionar los enormes potenciales de crecimiento de casi todas las economías regionales", destacó el directivo, quien consideró clave para llegar a estas cifras "la incorporación inteligente y constante de tecnología".

Con la mejora de los precios internacionales de los granos y el impacto de la devaluación, la situación del agro, que exporta la mayor parte de lo que produce, cambió sustancialmente. Los productores que recibieron el alza de precios aliviaron el endeudamiento con las compañías de insumos, estimado en unos 3000 millones de dólares. A su vez, la pesificación de las deudas bancarias redujo la carga financiera.

Esa bonanza temporaria se contrapone con el incremento de la presión impositiva por parte del Estado. Reichardt reclamó la eliminación de las retenciones a las exportaciones, que en el caso de los principales granos (trigo, girasol, maíz y soja) se sitúa entre un 20 y un 23,5 por ciento.

Respecto de este gravamen Domenech no dio respuestas positivas. Dijo que la aplicación de los derechos de exportación sirvió para que "no explotara la administración (por el Poder Ejecutivo) y el país", en referencia a que, según el Gobierno, las retenciones sirven para financiar los planes sociales.

El presidente de ACTA reclamó también una "reforma tributaria que elimine los impuestos distorsivos y desalentadores de la producción". Lo dijo no sólo por las retenciones, sino también por el IVA "tal como está concebido actualmente". Sobre este tributo rescató el proyecto de Juan José Llach que proponía eliminar el IVA y reemplazarlo por un impuesto a la venta final.

Ganancias

Otro punto de preocupación es la negativa del Ministerio de Economía a otorgar el ajuste por inflación para el pago del impuesto a las ganancias. Más de una decena de entidades de la producción, la comercialización y la industria del agro resolvió iniciar una ofensiva para reclamarle al Gobierno que dé marcha atrás con su iniciativa de rebajar del 35 al 30 por ciento el tributo. Consideran que se gravan ganancias ficticias al no revaluarse las existencias físicas según el incremento del índice de precios mayoristas.

De la Redacción de LA NACION

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