Preocupa en el país el pacto EE.UU.-Chile

12deDiciembrede2002a las08:07

Chile cumplió ayer en Washington un objetivo que buscaba con insistencia desde hacía once años: llegó a un acuerdo con Estados Unidos para firmar con ese país un tratado de libre comercio. El convenio, que debe ser aprobado aún por el Congreso norteamericano y que prevé terminar de inmediato con los aranceles en un 87% de los productos que intercambian ambas naciones, y eliminarlos por completo al cabo de 12 años, podría entrar en vigor desde 2004.

Las nuevas condiciones, que fueron celebradas con entusiasmo por el gobierno del presidente Ricardo Lagos y gran parte del empresariado chileno, generan, sin embargo, dudas en la Argentina, donde algunos analistas auguran que podrían resentir las relaciones comerciales con Chile, porque agregarían un nuevo y poderoso competidor para las exportaciones argentinas: un acuerdo de preferencias entre ambas naciones para determinados productos, razonan, restringiría las posibilidades de ubicar productos tanto en Estados Unidos como en Chile.

Y aunque es poco lo que se conoce aún acerca del convenio, algunos ya anticipan que los sectores más afectados podrían ser el de las frutas y hortalizas, los vinos, los jugos y el pescado, industrias de exportación explotadas por chilenos y argentinos.

"Chile tiene todo su derecho a acordar lo que quiera. Pero para la Argentina y para Brasil habría sido mejor que firmara un tratado desde el Mercosur -dice el economista y consultor Daniel Roiter-. Y está claro que la Argentina va a tener ahora competencia norteamericana."

Roiter considera que, en rigor, la estrategia de EE.UU. para firmar el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) ha fallado con esta medida: "A ellos lo que realmente les interesa es negociar con Brasil, por eso buscan el ALCA y para eso han presionado en los últimos tiempos con acuerdos bilaterales con distintos países de la región. Pero yo creo que ahora la firma del ALCA puede retrasarse, porque a esos países no les interesa firmarlo, si ya comercian con Estados Unidos".

La economista Beatriz Nofal, especialista en comercio exterior, afirma que aún es prematuro hacer evaluaciones, pero que es evidente que el tratado podría entorpecer, aunque de manera leve, las intenciones argentinas. "Lo que Chile firme puede neutralizar las preferencias del mercado chileno en el mercado argentino. Algún impacto puede haber, y es cierto que el acceso preferencial podría desplazar a la Argentina. De todas maneras, hay que ver las condiciones del acuerdo porque, después de la devaluación, la Argentina tiene importantes ventajas competitivas", afirma Nofal.

El segundo problema es todavía más incierto. Muchos industriales temen que la iniciativa norteamericana se convierta en algo que no está contemplado en los planes empresariales para la firma del ALCA: la incorporación de excepciones para algunos productos en ese acuerdo, que ya no serían de libre comercio, con lo que el ALCA pasaría a ser estéril para nuestro país. "Hay fuertes sospechas de eso, y sabemos que esas excepciones no serán para la industria aeroespacial, sino para alimentos y textiles. Así, la Argentina volvería al problema que reclama desde hace diez años: las restricciones para estos sectores, tanto en Europa como en Estados Unidos", agregó Roiter.

Qué gana cada uno

Con todo, ¿qué significa el tratado para Chile y para EE.UU.? Según un estudio de la Universidad de Michigan que se encargó de difundir ayer el representante de Comercio norteamericano, Robert Zoellick, el producto bruto interno (PBI) de los chilenos aumentaría en 700 millones de dólares y el de EE.UU., en 4200 millones. Y el comercio entre ambas naciones, según cálculos de analistas y empresarios, se duplicará de 6000 a 12.000 millones de dólares anuales.

EE.UU. es, además, el principal inversor en Chile: el año pasado desembolsaron en ese país 1758 millones de dólares,

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