La Argentina no pagará

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13deDiciembrede2002a las08:16

El presidente Eduardo Duhalde decidió ayer, tras reunirse con el ministro de Economía, Roberto Lavagna, no cancelar el vencimiento que se incumplió hace un mes por u$s805 M, transcurridos los treinta días de gracia desde la fecha original de pago. En esa oportunidad, se pagaron u$s79,2 M en concepto de intereses mientras que otros u$s180 M se habían cancelado con anterioridad, por lo que el saldo de capital que el Gobierno tiene pendiente asciende a u$s543 M, sin contar los nuevos vencimientos de este mes.

El sábado se cumple el plazo de sesenta días establecido en los estatutos del organismo para regularizar la situación antes de tomar medidas. Si el lunes, tal como se decidió, no están los fondos acreditados, el Banco Mundial suspenderá automáticamente todos los desembolsos previstos por un total de u$s1.800 M.

Están incluidos en esta cifra un crédito que se venía gestionando en el marco del acuerdo con el FMI por u$s600 M destinado a financiar el Plan Jefas y Jefes de Hogar durante el 2003.

La decisión, además de impedir la llegada de fondos frescos incluso para el sector privado -el CFI, brazo financiero del BM para asistir a empresas también cortará todas las líneas de crédito- implicará un deterioro aún mayor de las relaciones con los organismos.

En las últimas semanas se incrementó la presión de Washington para que la Argentina revise su postura de no pagar pero también internamente el Gobierno comprobó la preocupación de legisladores y particularmente de los gobernadores, que se verán afectados por la suspensión de la asistencia del organismo a las provincias.

Esto llevó a que un importante sector del entorno de Duhalde e incluso el propio Lavagna a analizaran en los últimos días la posibilidad de dar marcha atrás, alternativa que finalmente el ministro de Economía desaconsejó ayer al Presidente, contra la postura de otros de los integrantes del Gobierno más cercanos a Duhalde, como el secretario general de la Presidencia, José Pampuro, o el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof. De hecho, el jefe de ministros admitió ayer, a media tarde, que se estudiaban todas las alternativas "con la mayor ponderación por las implicancias y consecuencias que tiene" y ató la decisión a la negociación con el Fondo Monetario.

"Si el FMI agiliza el acuerdo, el país puede volver rápidamente a cancelar sus compromisos con los organismos multilaterales de crédito y rápidamente reencauzar las relaciones; de lo contrario todo es mucho más díficil", dijo Atanasof.

Por su parte, en una conferencia de prensa, Lavagna evitó dar precisiones sobre la decisión final pero atacó a los organismos al considerar que "se supone que estos organismos tienen que jugar un papel anticíclico ante situaciones de crisis económica". La reacción del temperamental titular del FMI, Horst Köhler, no se hizo esperar y afirmó que es "inadecuado" echarle la culpa al organismo por la crisis que atraviesa el país. Al margen del cruce de declaraciones, muchos en el Gobierno, particularmente quienes aseguran que el acuerdo con el Fondo es un objetivo de Duhalde antes de entregar el poder, se plantean cuál puede ser la estrategia para reactivar las discusiones con el FMI si la Argentina sigue asumiendo una posición cada vez más dura.

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