Más recursos en saco roto

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20deDiciembrede2002a las08:24

Los productores agropecuarios comenzarán el próximo año de la misma forma que iniciaron el 2002: con una mueca de preocupación.

La sanción del Congreso nacional de una ley que modifica la naturaleza del IVA en el comercio de granos, a través de la aplicación de una alícuota diferencial del 10,5 por ciento, rompe la neutralidad del tributo y representa –a juicio de hombres de campo– una nueva forma de confiscación de sus recursos.

Su entrada en vigencia, a partir de la cual el Gobierno intentará reducir la evasión en el comercio de granos, obligará al productor a comprar buena parte del paquete tecnológico (agroquímicos y semillas) con el 21 por ciento del impuesto y compensar sólo el 10,5 por ciento al momento de la venta de la producción. Sólo los servicios contratados a terceros (labores culturales) y la compra de los fertilizantes, que estarán gravados por la alícuota del 10,5 por ciento, tendrán un efecto neutro en el nuevo esquema.

El proyecto oficial había tenido un largo peregrinar en la Cámara de Diputados y Senadores. La férrea oposición de las entidades agropecuarias había logrado que su tratamiento en el recinto fuera cajoneado en varias oportunidades. Ahora, ya convertido en ley, desde la dirigencia rural se confía en lograr el veto del Poder Ejecutivo. Algunos dirigentes ya iniciaron los contactos con el secretario de Agricultura, Haroldo Lebed, para pedirle al presidente Eduardo Duhalde que ejerza su facultad de no promulgar su contenido.

“Pese a que una y otra vez se les acercaron a los legisladores las pruebas del impacto negativo que provocará una alícuota diferencial del IVA en los granos, el Congreso volvió a darle la espalda a la producción y al interior del país”, se quejó Manuel Cabanellas, presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

Agujero negro

El crédito fiscal que va a generar la medida es, a juicio de los productores, imposible de recuperar y representa una nueva modalidad de transferir recursos al Estado. Es que en materia de aportes al fisco, el sector arrastra una pesada mochila. En el último año de la convertibilidad aportó en impuestos directos e indirectos más de 2.400 millones de dólares, el equivalente a dos veces la producción nacional de trigo. Este año, el aporte no le irá en zaga y estará engrosado por las retenciones que aportarán un ingreso extra de 1.800 millones de dólares. Su protagonismo representa 40 veces la venta de tractores en el mercado nacional durante 2001. A esto habrá que agregarle alrededor de 700 millones de dólares que Córdoba y Santa Fe transferirán por el pago de ganancias ficticias, luego de que fracasaran los intentos para que el Gobierno aplicara el ajuste por inflación en ese tributo.

Pero la ofensiva sobre el sector lejos está de detenerse. Para el Instituto de Investigaciones Económicas de la Bolsa de Comercio de Córdoba, en los próximos cuatro años “habrá intentos perversos para que la Región Centro (Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos), siga transfiriendo recursos vía retenciones e impuestos distorsivos” .

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