Saqueo

Por
23deDiciembrede2002a las08:12

Desasosiego, impotencia, bronca y al mismo tiempo ganas. Ganas de seguir apostando a lo único que saben hacer bien: producir, a pesar de que no los dejen. Esas sensaciones dominaban la escena por estas horas en el agro nacional, otra vez saqueado, aunque en una versión remozada, la que pasa por un nuevo apriete fiscal que pretende justificar como control de la evasión al recorte de las divisas genuinas que genera el campo, cuando en realidad se trata de seguir financiando la ineficiencia de un Estado que ya casi no se mantiene en pie.

La presión tributaria alcanzó la semana que pasó su punto más agresivo y los mercados de commodities agropecuarios se anticiparon para cubrirse parcialmente de lo que se veían venir. Lo hicieron dosificando más que nunca las ventas de granos y la oferta ganadera a Liniers. Sólo sacaron las porciones homeopáticas que necesitaban de los dos productos para cubrir sus propias deudas, ya cansados de financiar las del gobierno y el Estado en su conjunto.

Paralelamente, y por ciclo productivo, crecieron ferozmente las ventas en negro, en especial en el sector ganadero. La hacienda salió al ruedo en volúmenes escasos y el rebote se sintió de inmediato en los precios: el índice novillo trepó a 2,141 pesos por kilo el viernes, marcando un récord histórico en las cotizaciones promedio diarias de Liniers. Las autoridades lo saben. No desconocen que los hombres que supieron tecnificarse con los paquetes más vanguardistas y probados para optimizar las producciones de alimentos no saldrán a vender el único capital seguro de que disponen, representado por vacas o granos.

POR MÁS. El gobierno no puede ignorar que la disparatada decisión de cobrar un tributo por Ganancias, que a todas luces es ficticio, no se traducirá en mayores ingresos al fisco. También conocen que los resultados que dejará el recorte aplicado al IVA en el comercio de granos generará un crédito abultado a favor de los productores que, dicho sea de paso, jamás lograrán compensarlo si pretenden descargarlo de otros impuestos.

El caso es que este gobierno decidió ir por más. Acercarse otra vez al único bolsillo sin agujeros hasta el momento, el del campo, pero los funcionarios de turno olvidan que están en los umbrales de asestar un golpe mortal a la única “vaca atada” que suponen de su lado. Eligieron el sendero más sencillo, visto desde el poder político, pero curiosamente es el que se volverá intransitable si caen las intenciones de siembra para el año próximo y con ella los casi 10 mil millones de dólares que aporta su comercialización al país por año.

¿Cómo sembrar comprando con un IVA al 21 por ciento y vender con el tributo en el 10,5 por ciento? Desde toda la cadena agroalimentaria se consideró al nuevo impuestazo como el mayor disparate que cometió el gobierno hasta ahora con el sector, sin olvidarse de la reimplantación de retenciones que golpeará precisamente cuando llegue al mercado la zafra 2002/2003 y estén los números sobre la mesa para encarar la siguiente. La gallina de los huevos de oro o la vaca lechera amenaza con el desmoronamiento de sus beneficiosas producciones de divisas y mientras los funcionarios de ocasión hacen cálculos sobre cuánto recibirán del campo y cómo lo distribuirán, no advierten que, aplicando el criterio que tienen hasta ahora, se verán obligados a ajustar sus propios cinturones o a irse del gobierno, cuando a la naranja que hoy exprimen con tanta fuerza impiadosa ya no le quede más jugo.

Temas en esta nota