Retrocede el modelo agroexportador

Por
26deDiciembrede2002a las08:00

Esto implica, básicamente, pagar 21% y cobrar 10,5%. Generación permanente de crédito fiscal y, por lo tanto, financiar el IVA que el Estado no puede reponer a los exportadores. Esta medida se suma a otras ya adoptadas que dificultan, aun más, el bolsillo y el horizonte del productor. Hoy, lo previsible, es que nada lo sea. Alberto Abad, número uno de la AFIP, también es partidario de que los sectores eficientes y atomizados (o sea “ébiles individualmente” deben ser los responsables de ajustar las cuentas de las arcas públicas. Ya nada debiera sorprendernos de un gobierno que ve al agro sólo como una fuente de financiamiento.

Sorprende que legisladores de la Pampa Húmeda hayan dado el visto bueno a esta iniciativa. Que habiendo recibido estudios que demuestran lo perjudicial de tal medida para la actividad más pujante de su región, sigan asfixiando a gran parte de sus representados. Sorprende la celeridad, cuando para tomar medidas sensatas como achicar un estado pesado y burocrático, con gran consenso en la sociedad, es charla sólo de pasillo o de café.

El problema ya no sólo viene del exterior, por el efecto subsidios, también hay que estar alerta, como es costumbre, de nuestros “epresentantes” Brasil ya declaró que la agricultura será motor de su economía. Para los países desarrollados, la producción primaria goza de cierta sobreprotección. Para nosotros, castigo. Es difícil imaginar que en Japón castiguen las investigaciones científicas y tecnológicas por ser eficiente y el sector que dinamiza el país. Guste o no, nuestras ventajas pasan por la agroalimentación. Si hoy generamos el mayor porcentaje de divisas para el país, ¿podríamos imaginar los resultados si fuera el sector agroeconómico el puntal de nuestra economía, visto así también por los gobernantes?

Ya se está hablando de que en pocos años más la producción granaria argentina estaría rondando las 100 millones de toneladas. Hoy estamos en 70, ¿y nos encontramos mejor que cuando la producción estaba en 40? ¿Quién podría asegurar que el productor reciba algo de los beneficios de dicha mejora? Si hay algo en que el Estado es eficiente, pasa sin dudas por determinar la capacidad contributiva de los sistemas productivos. Sabe hasta dónde apretar para que el productor siga subsistiendo. Lástima que esos cálculos surjan de números promedio, y que muchos productores pequeños, sin escala, queden en el camino. Habrá que conformarse con el hecho de que hay más alimentos, tema que no es menor, pero que raro suena en un país donde el hambre es moneda corriente.

La poca ingerencia del sector en las decisiones políticas hace que suframos las consecuencias. Necesitamos unión y representatividad para poder lograr que el campo sea escuchado. Suena a discurso, pero no hay otra salida. La unión hace la fuerza dice el dicho, y hay que avanzar en esta dirección.
J.C.

Temas en esta nota

    Load More