Chicago, al ritmo de la soja argentina

27deDiciembrede2002a las08:25

En contraste con lo que sucedió con el trigo y el maíz, las subas registradas en los precios de la soja durante 2002 se debieron a factores coyunturales y no estructurales. Los stocks mundiales de la oleaginosa son buenos, pero resultan flojos en Estados Unidos. Y para el mercado de granos de Chicago, lo que pasa en Estados Unidos es más importante de lo que sucede en el resto del mundo, según asegura la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea).

“Las exportaciones norteamericanas se encuentran firmes en un contexto de escasas existencias internas, y esto se refleja en los valores de la oleaginosa. Buena parte de los analistas internacionales explica este fenómeno a partir de una sustitución de maíz forrajero por harina de soja. Se trata de un argumento válido pero exagerado, porque la cuestión más significativa para explicar por qué se mantuvo tan sostenida la soja es el factor argentino”, señaló Enrique Erize, analista de mercados de granos y director de Nóvitas.

Tradicionalmente, la Argentina vendía sus producciones de granos en el mercado internacional en unos pocos meses. Pero esto cambió. En noviembre de 2001 la plaza local tenía alrededor de 1,5 millón de toneladas de soja sin vender, pero en el mismo mes de 2002 esa cifra era de unos siete millones de toneladas. A mediados de diciembre quedaban todavía 5,5 millones en manos de productores, acopiadores y molinos.

Fundamentos

“El ritmo de comercialización cambió sustancialmente de un año a otro. El dato es que si la Argentina hubiese exportado en 2002 la misma cantidad que vendió al exterior durante 2001, Estados Unidos tendría hoy alrededor de entre cinco millones y seis millones de toneladas más de stocks. Y por ende, la soja en el mercado de Chicago valdría unos 20 dólares menos que en la actualidad”, explicó Erize.

“Por lo tanto, el factor argentino explica en buena medida la firmeza coyuntural que están mostrando los valores de la soja en Estados Unidos. La pregunta del millón, entonces, es cuándo se va a largar al mercado internacional la soja argentina que aún queda sin vender”, añadió el analista.

Erize apuntó que lo importante para destacar es que el factor argentino ha impactado sobre los precios de la soja en Chicago. El hecho de que la Argentina haya demorado su ritmo de ventas provocó en Estados Unidos una demanda superior a la habitual, que redujo los stocks de soja en ese país y por lo tanto repercutió favorablemente en los precios de la oleaginosa.

“Los analistas estadounidenses se van a dar cuenta del peso del factor argentino cuando el ritmo de exportaciones empiece a aflojar a causa del ingreso al mercado externo del remanente de soja que aún queda en nuestro mercado interno”, precisó.

Un factor clave para la evolución de los valores de la soja es la cosecha sudamericana. El último informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (Usda) proyecta que Brasil y la Argentina obtendrían una producción conjunta de 81,5 millones de toneladas de soja. Pero podría tratarse de una proyección bastante prudente.

“En caso de que el clima acompañe, la cosecha 2002/03 de ambos países podría ubicarse en entre 87 millones e incluso hasta 90 millones de toneladas. Además, sería razonable pensar que, una vez cosechado el trigo, la mayor parte de los productores y acopios venderá la soja vieja 2001/02 para retener el cereal 2002/03. Si todo esto ocurre, y además los fondos de inversión estadounidenses comienzan a liquidar posiciones, entonces los valores de la soja podrían experimentar una caída”, estimó Erize.

“Brasil y la Argentina tienen la oportunidad histórica de dominar el mercado de la soja. Se trata del producto que está destinado a alimentar al mundo. Creo que nos encontramos en un punto de inflexión en lo que hace al proceso de formación de precios

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