La colza merece su chance en la agricultura argentina

Tiene buenos precios. Es una alternativa al trigo. Se complementa muy bien con la soja. Pero sigue sin sembrarse en nuestro país.

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14deAbrilde2003a las08:01

Tiene buenos precios. Es una alternativa al trigo. Se complementa muy bien con la soja. Pero sigue sin sembrarse en nuestro país.

Después de la soja, la segunda oleaginosa en el comercio mundial es la colza. En los últimos cinco años los países compraron y vendieron, en promedio, 8,8 millones de toneladas (Mt) del grano, 3,9 Mt de su harina proteica y 2,7 de su aceite. La producción mundial promedió las 36,8 Mt, por encima de la semilla del algodón y del girasol, las otras dos oleaginosas que le siguen en importancia.

Por el lado de los precios, en los puertos de la costa oeste de Canadá, la colza de ese origen, conocida como canola, tuvo precios promedio anuales que oscilaron entre los u$s187,5/t de 1992 y los u$s300,3/t de 1997, con un promedio de los últimos diez años de u$s248,5/tonelada.

Sin embargo, y a pesar de que la Argentina tiene muy buenas condiciones para este cultivo -que además por cultivarse en el invierno no sólo no compite con la soja, sino que la complementa- no participa del negocio.

Productores reacios
Desde comienzos de los ’90 que hay en nuestro país esfuerzos serios para impulsar la siembra del cultivo, que sin embargo no termina de prender entre los agricultores locales.

Si bien es cierto que a comienzos de esa década los cultivares propuestos mostraron problemas al momento de cosecha, agravado por la falta de experiencia en el manejo agronómico de la especie, hoy la situación ha mejorado sustancialmente, tanto en la calidad de la genética como en la variedad de la oferta.

Uno de los errores cometidos en esa oportunidad, dicen quienes impulsan el cultivo hoy en la Argentina, fue haberlo querido implementar en la zona pampeana central, cuando, explican, la región del sudoeste bonaerense sería, hoy por hoy, la más apta para instalar el cultivo, ya que sufre menos la competencia de otros cultivos. Es más: estiman que la colza podría abarcar una superficie de un millón de hectáreas en torno de la cuenca agrocomercial del puerto de Bahía Blanca.

Por qué colza
Por su ciclo, esta oleaginosa es una alternativa para el trigo o la cebada. De hecho, en Tres Arroyos productores como Ronaldo Kuhlman ya la incorporaron a la rotación, no sólo porque ayuda a cortar el ciclo de las enfermedades cuando se cultiva únicamente trigo, sino porque como la cosecha se adelanta no menos de veinte días respecto de la del trigo, la soja de segunda que se implanta detrás de ella rinde mucho más que aquella sembrada sobre el cereal.

Además, sembrando trigo, cebada y colza, la maquinaria se aprovecha mucho mejor, porque se la usa escalonadamente, tanto en la siembra como en la cosecha.

Pero también hay ventajas comerciales: en la Argentina las variedades transgénicas de colza están prohibidas porque podrían cruzarse con el nabo y el nabón, creando "supermalezas".

Entonces, no costaría un solo peso más tener una colza "libre de GMO" para exportar a los países europeos que no quieren transgénicos, asegurando de esta manera como mínimo un mercado, y por qué no obteniendo un sobreprecio. Esto es algo que no pueden hacer los canadiense, muy fuertes productores mundiales de la canola, ya que segregar les resultaría muy costoso.

El factor comercial
El año pasado, Kuhlman sembró la colza con un precio de u$s170 y la vendió a u$s180/tonelada. Este año sus perspectivas son de u$s190/t a cosecha.

La clave del desarrollo del cultivo en la Argentina podría estar en armar una red de comercialización segura, para evitarle al productor sorpresas desagradables al momento de vender, como ha sucedido en algún momento.

Alguna idea así ya hay entre semilleros, técnicos y exportadores, que esperan poder concretarla en esta campaña.

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