La devaluación magnificó la desigualdad

Según un estudio de SEL Consultores, la distribución de las consecuencias de la crisis no es equitativa.

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15deAbrilde2003a las09:01

Para recuperar el nivel que tenía en 2001, la masa real de ingresos laborales debe ahora aumentar un 40 por ciento. A tal conclusión llega un trabajo de la consultora Sociedad de Estudios Laborales (SEL), dirigida por Ernesto Kritz. El informe agrega que, en una hipótesis optimista de crecimiento del empleo del 3% (lo que supone un avance de la economía de al menos el 5%) y una suba de la remuneración media del 2%, se necesitarían siete años para alcanzar el objetivo.

Según Kritz, la distribución social de los efectos que tuvo la crisis de 2002, con el incremento de precios que siguió a la devaluación del peso, fue más desigual que en los tres años anteriores.

Y, además, mucho más acelerada: mientras que para el período desde 1998 -cuando comenzó la recesión- hasta la actualidad se estima una caída del 36% de la masa de ingresos del trabajo, "cerca de tres cuartas partes de esa caída (26 puntos) se produjo en 2002".

El estudio señala que hasta 2001 la caída de los ingresos laborales fue consecuencia de la pérdida de puestos de trabajo en el sector privado, sin caída significativa de los salarios nominales, y de una baja de las retribuciones de los no asalariados (de alrededor del 18%), algo que afectó principalmente al sector informal.

Efectos magnificados

Llegado enero de 2002, y con él la decisión de devaluar, la tendencia no se revirtió, "antes bien, se magnificó", según destaca el estudio de la consultora. A partir de ese momento, el empleo asalariado formal cayó un 7,6%, un nivel similar al registrado en el período de 1998 a 2001. Y esta vez esa crisis de los puestos laborales fue acompañada por una caída de los salarios reales que triplicó la acumulada en el cuatrienio mencionado: esa caída del poder adquisitivo fue del 26 por ciento. Los trabajadores informales, en tanto, si bien mantuvieron el nivel de empleo, vieron caer su remuneración un 30% con respecto a 2001. Por esas razones, la conclusión es que el sector más afectado por la crisis posdevaluación fue el segmento social más pobre.

De hecho, aun considerando los subsidios de $ 150 que otorga el plan Jefas y Jefes de Hogar Desocupados, los ingresos reales de los hogares del 20% más pobre (según el ingreso per cápita familiar) se redujeron un 35 por ciento después de la devaluación. Para la clase media baja, esa caída de los ingresos fue del 32 por ciento.

"El aumento de los precios al consumidor que siguió a la devaluación en una situación de virtual imposibilidad de reajustar las remuneraciones nominales constituyó un factor que aceleró significativamente la caída de los ingresos del trabajo", destaca el informe, en un intento de refutar el argumento de que el deterioro de ingreso laboral de 2002 es efecto de la situación anterior.

Esa inflación generada por la suba del dólar, concluye el informe del SEL, explica más de nueve décimas de la disminución de la masa real de los ingresos laborales.


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