Un modelo para "todo terreno"

Con un planteo ganadero adaptado a zonas agrícolas, Telmo Trossero, consigue una renta equivalente a 100 quintales de maíz y 40 quintales de soja/ha.

19deAbrilde2003a las08:25

Daniel Díaz. DE LA REDACCION DE CLARIN.

Este año, la ganadería vuelve a estar en el centro de atención. Se recuperó el valor del ternero, el novillo se mantuvo en niveles razonables y con ello la ecuación económica se dio vuelta. Ahora tener "patas" en el campo es un buen negocio.

Pero muchos que se deshicieron de las vacas seducidos por la soja, están descubriendo que es tarde para subirse a la ola. Ya se sabe: nunca hay que entrar cuando el mercado está en alza.

Otros, como el ingeniero agrónomo Telmo Trossero, están instalados en otro escenario hace tiempo. Desde el ''76 cuando comenzó con las primeras experiencias en siembra directa, apostó al desarrollo de un sistema mixto de agricultura (maíz y soja de primera) en un 80 % de la superficie, con ganadería de ciclo completo (cría, recría e invernada) en el 20 % restante.

Su área de trabajo (aproximadamente unas 1.200 hectáreas) se centraliza en Godeken, una localidad del sur santafesino ubicada a 150 kilómetro de Rosario y a 60 kilómetros de Venado Tuerto.

Con el tiempo logró volver sustentable un modelo basado en la complementación entre la agricultura y la ganadería con siembra de pasturas perennes (alfalfa) y verdeos entre cultivos agrícolas. "En este sistema integral el rastrojo y su pastoreo pasan a ser un factor clave en la producción ganadera", le explicó a Clarín Rural.

Tanto que la producción de su rodeo de casi 700 cabezas (base Abeerden Angus, "aunque hay algo de careta y de Hereford, los toros son Angus") es de entre 1.000 a 1.300 kilos de carne/hectárea.

Esto quiere decir, rentabilidades similares a 100 quintales de maíz y 40 de soja "con 6,5 vacas/hectárea en las áreas ganaderas que son de aptitud agrícola".

En ese momento fue cuando decidió redoblar la apuesta. Ahora está en La Pampa, produciendo sobre 4.500 hectáreas.

"Este esquema lo estamos compartiendo con otros productores, a través del Nuzea (Núcleo Zonal de Experimentación Adaptativa), que está coordinado por el médico veterinario Martín Correa Luna, del INTA Venado Tuerto y que básicamente impulsa el modelo de CBI: cría bovina intensiva", señaló.

Uno de ellos, es Carlos Barbich, de Caferatta, otra localidad del sur de Santa Fe. Con un plantel de 250 vacas con ternero al pie, en 62 hectáreas, con la cría también obtiene rentas equivalentes a los 90 quintales de maíz y 32 quintales de soja.

"Esto prueba que el modelo se adapta a cualquier escala y prácticamente ha sobrevivido a épocas de sequía (como las del ''88/''90) y de excesos hídricos (''93/''94). Y el sistema funcionó. Pasamos momentos con altos precios (terneros a 1,60 dólar) y con bajos precios. Es un verdadero todo terreno", asegura Trossero.

Y añadió que este esquema implica un trabajo a contraestación (ver Los gordos...) de lo que sería un sistema clásico de cría, con obvias ventajas: "estamos saliendo al mercado con gordos cuando están faltando. De esta manera, podemos obtener buenos precios".

Con este mismo razonamiento actúa al momento de comprar la invernada, con lo cual logra potenciar aún más el negocio.

En cuanto al destino de los productos ganaderos, Trossero señaló que dependen del precio de los granos y la carne. "O bien terminamos los terneros a corral, con lo cual obtenemos los ''terneros bolita'' o se demora el destete y dejamos que pastoreen a campo para luego terminarlos a corral y los vendemos como novillo gordo".

Trossero es un impulsor de los "barbechos verdes" (con verdeos y pasturas entre cultivos), en consonancia con lo expresado por el especialista brasileño Mor

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