Visión sobre el rol del agro

El ministro de Economía explicitó esta semana su visión sobre el campo.

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26deAbrilde2003a las08:34

Héctor A. Huergo

El ministro de Economía explicitó esta semana su visión sobre el campo. Es que hasta ahora el ministro hablaba a través de las medidas emanadas de su cartera, pero sin "bajar línea" públicamente sobre el significado del agro en la economía y la sociedad.

Primero, Lavagna estuvo en Rosario, la capital de la agricultura argentina en esta Segunda Revolución de las Pampas. Rosario resurgió con el boom agroexportador, con sus quince puertos privados y el crushing de la soja, que aportará este año 7.000 millones de dólares a la balanza comercial y 1.500 millones al fisco. En ese ámbito, Lavagna dijo"cómo nosotros contestamos la pregunta de quién hace de locomotora para arrastrar y hacer crecer esta economía", y se respondió a sí mismo: "se ha puesto de moda decir las exportaciones, las exportaciones... Por supuesto que las exportaciones son muy importantes porque van a proveer las divisas necesarias para comprar insumos, para cumplir con compromisos externos y demás. Pero las exportaciones no tienen fuerza suficiente para arrastrar esta economía", afirmó.

En cambio sostuvo que "un crecimiento sostenido del orden de 4,5 puntos por año, requiere inevitablemente, según nuestra visión, de la recuperación del mercado interno en términos de mayor consumo. A su vez -agregó- requiere de dos cosas: subir la masa salarial, que se compone de salario, ocupación y horas trabajadas, y subir la productividad de la economía, porque no se sube el salario en una economía que no es productiva sin generar inflación".

Esta visión lleva linealmente a la justificación de las retenciones y otros mecanismos de captación y transferencia de la renta agropecuaria, para ser asignada a otros objetivos considerados más plausibles. Los agricultores de la provincia de Santa Fe, por sí sola, transferirá esta año 400 millones de dólares a la Nacion sólo por las retenciones sobre la soja (10 millones de toneladas a 200 dólares la tonelada). Córdoba aportará otro tanto, y Buenos Aires algo menos. Provincias anémicas como el Chaco, con cerca de un millón de toneladas, le donará 40 millones de su nueva sangre verde al fisco nacional, lo mismo que Santiago del Estero, Tucumán y Salta.

Lavagna fue también al programa de Mirta Legrand. Allí, calificó de "angurrienta" a la dirigencia por reclamar una menor carga fiscal. "Que se calmen", respondió el ministro ante un reclamo de un productor agropecuario que se comunicó al programa. "Yo los llamé angurrientos porque piden menor carga fiscal cuando han tenido un año excepcional. Hay gente que necesita más que ellos", enfatizó.

Es cierto, hay gente que necesita mucho más que los que viven del campo. Pero esa no es la discusión. El gran tema es que alguien decida cuál es la rentabilidad que debe tener un sector. Eso es discriminación, porque a ningún industrial (de esos que deben millones al Estado), en una sociedad capitalista se le va a fijar el margen de rentabilidad. Aquí la cuestión es cobrar el impuesto a las ganancias.

Si hay negocios muy rentables, los que están seguirán ampliándose, y además habrá más empresarios interesados en ingresar. Eso fue lo que pasó en la gran expansión de los 90, cuando hasta la banca privada formó fondos de inversión (hasta que se dieron cuenta que esto no es para improvisados). Una nueva generación de empresarios rurales expandió la frontera agropecuaria, colonizando tierras hasta ahora de baja productividad. Miles de toneladas de hierro se consumen en las fábricas de maquinaria agrícola, y se consumiría el doble si la demanda no se sintiera temerosa por la posibilidad de una poda mayor.

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