La Picasa: los gauchos de la laguna

De productores pasaron a pescadores. Ahora trabajan para convertir la actividad en un nuevo eje de desarrollo

26deAbrilde2003a las08:15

Si cualquier reconversión productiva resulta difícil y penosa, más dura resulta cuando el punto de partida es un desastre natural y cuando el proceso de recuperación implica rearticular toda una comunidad, en sus aspectos económicos, sociales y culturales.
Los distritos Diego de Alvear y Aarón Castellanos, que reúnen unas 70 mil hectáreas y 2.600 habitantes, están ubicados a la vera de La Picasa, una laguna que en la década del 70 ocupaba 1.500 hectáreas y ahora 37 mil. Esto significó que la mayoría de los campos principalmente ganaderos quedaran bajo el agua. Donde había vacas, ahora hay pejerreyes y donde había productores y trabajadores agropecuarios ahora hay pescadores.
Se trata de un cambio más complejo que una relación causa-efecto. Para esos pueblos, pasar de sufrir el agua a vivir de ella implicó un proceso de cinco años, que recién ahora cierra su primer capítulo con el desarrollo de un plan integral para encontrar en la pesca un nuevo patrón de desarrollo.
Los pescadores de La Picasa, trabajadores agropecuarios forzados a subirse a los botes, conformaron recientemente dos cooperativas que se plantean transformar en un negocio lo que hasta hace poco era un simple medio de subsistencia.
Para eso, participan de un proyecto que, entre otros puntos, definió como ejes de acción: administrar el agua, cuidar el recurso pesquero, regular su explotación y comercialización, procesar y almacenar, incorporar valor agregado y, en el final del camino, exportar. Este trabajo se verá en la Fiar, en mayo, cuando las cooperativas presenten en sociedad la marca que los reúne, Cotpac, y con la cual pretenden posicionar al pejerrey de La Picasa como un speciallity.
El desastre provocado por el desborde de La Picasa es bien conocido por los santafesinos y por los habitantes de una cuenca de 550 mil hectáreas que abarca tres provincias: Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba. Sea por el inicio de un ciclo húmedo sobre la pampa húmeda en la década del 70 o por el cambio climático global, más las acciones propiamente humanas como canalizaciones desordenadas, agriculturización y prácticas erosivas del suelo, el resultado es que una laguna que en su estado histórico podría estimarse de 10 mil hectáreas, hoy es cuatro veces mayor.
"En 1999 llovieron 450 milímetros en 10 horas en toda la cuenca, todo eso vino a parar a la laguna", recordó Mario Monti, delegado en Rufino del Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio (Magic) de Santa Fe. Monti es uno de los autores del subprograma "Reconversión Productiva y Desarrollo Sustentable de la laguna La Picasa".
 

El factor precautorioEsa misma sobreexplotación los había obligado a "correrse" de fuentes similares de recursos en la provincia vecina, como Pehuajó y Trenque Lauquen. la sofisticación de estos empresarios contrastaba con la pesca de "subsistencia" que hacían los pescadores locales.
En ese punto se puso en marcha el programa de reconversión. "A partir de una situación de ruptura total, el desafío que se nos presentó fue el de llevar adelante un proyecto de reorganización social con gestión participativa y reconversión productiva", recordó Monti.
El primer punto a atacar fue el de la preservación del recurso. Como consecuencia de la extracción irracional, el peso promedio de cada pieza llegó a caer en el momento más crítico de 1 kilo a 230 gramos

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