El clima dispone pero el hombre propone

Más allá de la adjudicación de responsabilidades, comenzó el debate sobre cómo evitar nuevas tragedias

10deMayode2003a las08:28

La catástrofe del centro norte de Santa Fe desató una ola de acusaciones cruzadas sobre la responsabilidad en la prevención y contención del siniestro. A pesar de la tregua pedida por el gobierno provincial, que no debería ser muy larga a riesgo de que se transforme en amnistía, organismos públicos, especialistas y productores ya comenzaron el necesario debate sobre la reformulación de una estrategia integral y sustentable que permita prevenir y manejar los caprichos de la naturaleza, sobre todo en una región que comparada con otras del planeta es menos objeto de fenómenos extremos.
Dese hace ya varios años, la región pampeana y la mesopotamia convive con inundaciones y situaciones de exceso hídrico. Esta vez fue el Salado santafesino pero también viven situaciones extremas la cuenca del Salado bonaerense o zonas como la que circunda a la laguna La Picasa.
Luis Blotta, experto en climatología del Inta Pergamino, explicó que el mayor nivel de precipitaciones en la región obedece al corrimiento de las hisoietas a partir del inicio de un ciclo húmedo en 1970 que, según estiman los especialistas, comenzará a decaer hacia el año 2020. "En Pergamino, por ejemplo, la diferencia entre el promedio de lluvias del ciclo húmedo y del ciclo seco de 1920 a 1970 es de 200 milímetros, pero dentro del ciclo hay una variabilidad muy grande, pueden haber diferencias de 500 milímetros como así también puede haber años muy secos". Eso explica, agregó, la extensión de la frontera agrícola hacia nuevas zonas, como el Noroeste o Traslasierra. Este año, el fenómeno de El Niño agregó un elemento adicional ya que se está extinguiendo y provocando un otoño con lluvias por encima de lo habitual, como advirtió oportunamente el Inta.
A este cambio de clima, que Blotta desatribuye a explicaciones como las del efecto invernadero, se agrega la particularidad de los suelos. El geólogo Egidio Scotta describió que "el gran generador de agua excedente que produce erosión o anegamientos es, al menos en gran parte de la región pampeana y el Litoral, la presencia de suelos con subsuelo (horizonte B) de muy baja permeabilidad".
Reconoció que este tema comenzó a "importar" cuando se intensificó la producción en las nuevas zonas y, si bien aclaró que la agricultura genera más agua excedente que otros sistemas productivos, prácticas como la siembra directa contribuyen a que esos excedentes sean menores.
No todos coinciden con esa apreciación. Algunos ven en esa práctica un vehículo para la expansión de la soja a expensas de la ganadería, otros cultivos que permiten una mayor infiltración de agua y, sobre todo, de los montes naturales.
Para Guillermo Midulla, de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNR, "está claro que hay un cambio de clima que excede la acción del hombre pero conviene preguntarse si los modelos productivos que se están adoptando no contribuyen a agravar el problema. Hoy si desmontás un tambo y hacés soja nadie te dice nada, fenómeno, pero el Estado tampoco hace los estudios o las obras que tengan que ver con contener las consecuencias de esa decisión".
Para Blotta, "en los últimos 10 años el paradigma para el estudio del clima se ha revolucionado y hoy se sabe que la mayor influencia en Sudamérica está dada por los océanos". El resto "tiene un impacto a nivel local y no es para desatender pero no hay que confundir la siembra de soja con precipitaciones de 100 mil litros de agua en 10 minutos para las cuales no hay suelo que aguante".
El especialista sí opinó que con la información disponible, la previsibilidad de los fenómenos meteorológicos es cada vez mayor. "Hoy se sabe que la tormenta que afectó a Santa Fe se generó 8 días antes en el anticiclón antártico, a 8 mil kilómetros de Santiago de Chile, lo que es más dif

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