Deuda por insumos: todos amigos

La sangre no llegó al río. El índice de incobrabilidad fue el normal, dice el presidente de ACTA, Carlos Becco. La falta de crédito saneó la cadena

12deMayode2003a las09:11

A casi un año de que el Gobierno dolarizara las deudas que los productores agropecuarios tenían con sus proveedores de insumos, hoy las empresas hacen un balance de los sucedido y aseguran que, si bien sufrieron quebrantos importantes debido a las quitas impuestas sobre el valor del dólar libre, la incobrabilidad se ubicó en los valores normales, esto es, entre 2 y 5 por ciento.

"El mercado reaccionó correctamente. Los productores pagaron lo que les correspondía. Lo que quedó sin cobrar fue lo que hubiera quedado de cualquier manera", señaló a Infochacra el presidente de la Asociación de Cámaras de Tecnología Agropecuaria (ACTA) y de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes (Casafe), Carlos Becco.

Desde el sector de la distribución de insumos también manifestaron que la actitud de la mayoría de los productores fue pagar pero que, no obstante, algunos insistieron en saldar su deuda "uno a uno" recurriendo a la Justicia.

El administrador de la Cámara Empresaria de Distribución de Agroquímicos, Semillas y Afines de Buenos Aires (Cedasaba), Santiago Ballesty, manifestó que se trata de casos puntuales y que los fallos que han salido han obligado al productor a pagar su deuda en dólares con el descuento correspondiente establecido por el Gobierno.

El rechazo que provocó la polémica Resolución 10, que dolarizó las deudas, llevó al Ministerio de Economía conjuntamente con la Secretaría de Agricultura a derogarla a comienzos de julio del 2002 y reemplazarla por la norma conjunta 143 y 24, que estableció distintos porcentajes de descuento según el sector del cual se trate.

Para los commodities trigo, maíz, soja y girasol, se aplicó una deducción de 25%; para la ganadería, 40%; para los tambos, 50%, y para el resto, 60 por ciento. La mayor parte de la deuda correspondía a insumos para los cultivos tradicionales.

"La deducción de 25% es prácticamente equivalente a las retenciones, por lo que Lavagna y Delpech -quien fuera Secretario de Agricultura en ese entonces- lograron que se mantuvieran las condiciones de la Resolución 10", se habían quejado los productores el año pasado.

Según explicó Ballesty, los distribuidores sufrieron diversos inconvenientes con los pagos, en función del tipo de relación que mantienen con los proveedores. En el caso de Monsanto, por ejemplo, que se maneja con facturación directa, la mayor parte del quebranto fue asumido por la compañía que, según Becco -también gerente de la multinacional- alcanzó los u$s154 millones.

"Pero con otras firmas, algunos distribuidores que se encontraron con la negativa del productor a pagar la deuda dolarizada tuvieron que asumir el costo de la diferencia", destacó el administrador de Cedasaba, quien agregó que hubo otros casos en que la compañía se hizo cargo del problema porque "comprendió que se trataba de un inconveniente de la cadena y no del distribuidor".

Crédito sin necesidad
Si bien en el 2002 la financiación fue casi nula, en años anteriores lo normal para las empresas era financiar 80% y operar al contado en 20 por ciento.

Hoy, la situación se revirtió: las compañías de insumos están vendiendo 80% de su mercadería cash y el resto se financia. De todas maneras, las empresas ya no venden insumos a cosecha contra una factura en dólares, sino que ahora se apoyan en la figura del Plan Canje, que tiene mayor seguridad jurídica según explicó Becco.

Esta diferencia tan marcada entre lo que se financia y lo que se vende al contado tiene que ver, fundamentalmente, con que el productor agropecuario hoy no tiene necesidades crediticias en materia de insumos.

Luego de la devaluación, el sector fue uno de los más beneficiados y actualmente tiene mucha liquidez. "Estamos ofrecien

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