Girasol: menores rindes y calidad en la cosecha

Falta de humedad en los suelos perjudicó la campaña 2002/2003

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15deMayode2003a las08:29

Con los últimos lotes cosechados en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, se da por finalizada la cosecha de girasol 2002/2003 con una cifra final de producción de 3.780.000 toneladas.

A pesar de que el área sembrada con esta oleaginosa fue 12% mayor que en el ciclo anterior -2.294.000 hectáreas contra 2.030.000 hectáreas-, el tonelaje producido es similar al del año pasado, cuando se produjeron 3.723.000 toneladas. Cabe destacar que en la mayoría de los meses más importantes en la evolución del cultivo, la característica sobresaliente fue la falta de lluvias y, por consiguiente, la escasez de humedad en los suelos. Esto ocasionó la obtención de menores rindes por hectárea. El año pasado, el promedio de rinde por hectárea nivel país fue de 1.890 kilos.

Este año, el rinde promedio no sobrepasó los 1.691 kilos por hectárea. También existió todo tipo de inconvenientes en el momento de la cosecha, ya que las imprevistas y desafortunadas precipitaciones que cayeron en plena época de zafra hicieron que se retrasaran en demasía los trabajos de cosecha, perdiéndose algunos lotes sembrados con esta oleaginosa.

Se calcula que se perdieron alrededor de 54.000 hectáreas en el nivel país, que por diversos motivos no fueron cosechadas. También están influyendo negativamente los problemas de calidad comercial que se presentan en el momento de la realización de las ventas y entrega de la mercadería. Muchos lotes aparecen con exceso de granos dañados y con bajos contenidos de materia grasa, perdiéndose así los productores las posibles bonificaciones por calidad. Como es sabido, el girasol, una vez que se cosecha, se entrega rápidamente, ya sea vendido a precio hecho -con cobro enseguida-o con contratos a fijar precio -se entrega ahora y se le pone precio más adelante-.

Esto se hace porque el girasol es un grano difícil de guardar por parte de los productores, porque día a día que pasa en los silos pierde porcentaje de materia grasa, y las posibilidades de que se deteriore su calidad comercial son muy grandes. Además, los chacareros continúan viendo cómo la comercialización de esta oleaginosa es complicada y poco transparente. Basta con ver lo que ocurre en los mercados de futuros. A pesar de que los directores del Mercado a Término de Buenos Aires (MAT) buscan captar órdenes de operaciones, disminuyendo la cantidad de puertos donde se puede comercializar, intentando concentrar los volúmenes, queda en evidencia que los productores nacionales rehuyen operar girasol en este ámbito.

• Operaciones

Esto queda demostrado al ver las cifras de operaciones de girasol realizadas en los últimos meses. En tanto, los mercados disponibles no gozan de mejor salud, ya que, en la época de plena cosecha, los «escasos» compradores deciden a piacere los momentos, condiciones y formas de pago a las cuales van a comprar la semilla.

De esta forma, se forma un embudo difícil de evitar, donde la oferta es mayor que las posibilidades de compra de la demanda. Así, los contratos pasan a ser con condiciones favorables solamente para los compradores. Por todo esto es que, año tras año, la decisión de sembrar girasol es muy pensada y elaborada por los productores, quienes intentan evitar todos los inconvenientes antes descriptos, buscando otras alternativas de producción igualmente rentables, como lo es la soja.

columnista de Ámbito Financiero


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