La industria semillera, disconforme

Lo confirmó Roberto Domenech. La razón sería evitar cualquier posibilidad de escapes que contaminen los embarques granarios

16deMayode2003a las08:31

Entrevistado por Infochacra, el subsecretario de Políticas Agropecuarias y Alimentos, Roberto Domenech, dio a conocer la posición del organismo respecto de la producción de cultivos transgénicos en contraestación con destino a mercados del hemisferio norte, un tema respecto del cual la industria semillera puso de manifiesto oportunamente su preocupación por las demoras en obtener las autorizaciones.

El tema es así: si bien un evento de transformación puede no estar liberado comercialmente en el mercado local, por caso genes de resistencia a glifosato para el cultivo de maíz, nada impide, y de hecho está previsto, producir la semilla del híbrido y reenviarla a otro país, cumpliendo debidamente las exigencias de las normativas en materia de bioseguridad.

Esto originó una operatoria comercial conocida como “cultivos en contraestación”, por la cual se produce en nuestro país semilla de híbridos o variedades transgénicas no autorizadas comercialmente para nuestro mercado, pero que sí lo están en mercados del hemisferio norte, como ser el de los Estados Unidos.

En el caso de Monsanto, en el 2002 solicitó a la SAGPyA autorización para sembrar 2.000 hectáreas de maíz resistente a glifosato con el evento NK 603, por un lado, y otras 2.000 de maíz resistente a coleópteros con el evento Mon 863. El organismo autorizó el primero, pero sólo en diciembre del año pasado, cuando ya por la época del año es imposible realizar la producción agronómica, mientras que denegó el permiso para el segundo.

“Oficialmente, nunca nos dijeron que la política de la secretaría era no permitir los cultivos en contraestación, algo que se viene haciendo desde 1997”, dijo el ingeniero Miguel Alvarez Arancedo, gerente de Asuntos Regulatorios de la compañía, en diálogo con Infochacra. El ejecutivo señaló que esta producción emplea a 1.200 familias y genera un movimiento comercial significativo en torno de las plantas de clasificación de semillas ubicadas en la zona de Rojas y Salto, ya que además de Monsanto otras empresas semilleras participan de esta operatoria.

Polémica instalada
“La decisión política de la secretaría por el momento es no autorizar la producción de semillas en contraestación, salvo aquellas que estén flexibilizadas ‘y’ con autorización comercial”, dijo Domenech en la entrevista. De todos modos, si tiene autorización comercial, lo cual sería el caso de la soja resistente a glifosato o el maíz Bt con los eventos autorizados, no se necesita permiso especial para producir la semilla. Quedaría entonces abierta la posibilidad para los flexibilizados.

Pero en otro tramo de la entrevista, el subsecretario dijo que la superficie solicitada es uno de los temas que están condicionando y que de 3.000 hectáreas solicitadas sólo se autorizaron 250. “Este año estamos limitando del mismo modo las aprobaciones”, puntualizó. También explicó que a pesar de que a los cultivos flexibilizados les correspondería poder ser exportados, “consideramos que están faltando una serie de elementos que nos den la seguridad de trabajar en esa línea”, dijo.

El tema es por qué la gestión de Haroldo Lebed asume esta posición respecto de la producción de organismos genéticamente modificados (OGM) en contraestación.

Una razón estaría en el temor de que un escape de semilla de OGM no autorizados comercialmente se mezcle con grano con destino a exportación, en un contexto de mercado internacional especialmente sensible en este aspecto. El potencial daño que provocaría un hecho así al comercio granario argentino -hay un antecedente claro con el maíz Starlink en los Estados Unidos- sería considerado por las autoridades el punto a evitar. Hay que recordar que el Starlink era un OGM autorizado sólo

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