Números bien ajustados

Comisiones de ruralistas, técnicos y funcionarios buscan consenso para hallar el valor fiscal de la tierra; si no lo logran antes de agosto, se fijará la propuesta oficial, que marca significativos aumentos, lo que preocupa a los productores

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17deMayode2003a las08:17

Comisiones integradas por funcionarios provinciales, de los municipios con producción agropecuaria, dirigentes de las entidades gremiales del sector, martilleros, y agrimensores, entre otros, han comenzado la difícil tarea de consensuar criterios para el revalúo del impuesto inmobiliario rural bonaerense.

La tarea que desarrollan consiste en hallar un "valor óptimo" de la tierra, el que multiplicado por el coeficiente de ajuste (que surge de la declaración jurada de cada productor) dará como resultado la valuación. Luego el Gobierno bonaerense determinará la alícuota que quedará a consideración de la Legislatura.

El tributo no había sufrido modificaciones desde 1994. Pero teniendo en cuenta las condiciones macroeconómicas para 2003 "se dispuso un aumento provisional de un 50 por ciento en promedio", dijo a LA NACION el jefe de Asesores del Ministerio de Economía de Buenos Aires, Horacio Larcamón.

Para el revalúo de 2004 la ley impositiva provincial determinó que lo debían negociar las comisiones locales (una por cada municipio rural) en tres etapas.

La primera, que ya se cumplió, consistió en la "pretensión fiscal", mediante la cual, la Dirección de Catastro bonaerense, elevó su propuesta sobre valor óptimo y que ya ha generado preocupación, por ejemplo, en la Federación Agraria Argentina , por considerarla muy elevada, ya que en algunos casos esos índices, dice la entidad, son superiores en un 270 por ciento respecto de los valores del año en curso, como se informa por separado. La segunda ronda de discusiones comenzará en estos días y da lugar a la respuesta de los privados. El encuentro final, que deberá concretarse antes del 1° de agosto, será el de consenso. En caso de fracasar la negociación prevalecerá el criterio oficial "y en eso no estamos de acuerdo", expresó el presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), Mario Llambías.

Paso a paso

Para obtener el valor óptimo -se- gún la ley de catastro (10.707)- hay que tener en cuenta los precios del mercado, las condiciones agrológicas (clima, humedad, temperatura, estado del suelo, etcétera), agronométricas ( volúmenes de producción por unidad de superficie) y características económicas. "Y éste es el gran tema de discusión porque hay que definir bien los parámetros que se deben considerar en cada uno de estos factores", dijo con preocupación el titular de Carbap.

Llambías agregó que "se necesita una mayor información porque mucha gente confunde ese valor óptimo con el de mercado. Además, hay que definir bien los índices de productividad (como se informa por separado).

A diferencia de años anteriores, el valor óptimo era igual en cada partido, en esta oportunidad cada circunscripción tendrá un mismo valor óptimo y cada campo, a su vez, tendrá una calificación porcentual respecto de ese índice máximo en pesos. "En promedio, las 310.000 partidas de la provincia están en un 62 por ciento, aproximadamente, del valor óptimo", explicó Larcamón.

El paso siguiente es multiplicar ese valor con el coeficiente de ajuste (con una escala de 0 a 1), que surge de una declaración jurada confeccionada por cada productor en los que evalúa las condiciones particulares de su campo.

Así se

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