Es poco probable que se eliminen las retenciones

A la hora de exportar, cualquier modificación del tipo de cambio real de un país incide inmediatamente en su competitividad de corto plazo.

20deMayode2003a las08:18

Constituyen un fuerte respaldo para la recaudación del Estado

El tipo de cambio real es aquel que toma en cuenta el índice de precios de una economía. Hay un principio claro: mientras mayor sea éste, mayor será el ingreso de los productores de commodities agrícolas. Aunque resulte de Perogrullo, vale decirlo; los precios de los granos se forman según sea el tipo de cambio; si el dólar sube, también lo hacen los precios de los granos y viceversa.

Claro que éste es sólo un principio. Pues, en la Argentina, junto a este principio se registran todo tipo de «trampas» para modificarlo y, en consecuencia, transferir dinero a las arcas fiscales. En la Argentina, las retenciones conforman la «trampa habitual», desde hace más de cinco décadas. La ideología que las sustentan está muy arraigada en la dirigencia política. Y de acuerdo con el discurso que se observa, no resulta descabellado, hoy, sostener que ésta lo está más en la conducción que viene. Aun cuando predecir es muy difícil, podemos arriesgar algunas líneas de mayor probabilidad. Resulta poco probable que el valor del dólar llegue a niveles sustancialmente menores que los actuales. Este es un dato de alta probabilidad. Entre otras cosas, porque al mismo gobierno no le conviene, dado que si baja, se reducen los montos por cobrar en concepto de retenciones o derechos de exportación.

En tal caso podríamos casi tomar como escenario alternativo que el piso estará en un valor cercano a $ 2,70-$ 2,80. Esto significa para la mayor parte de la producción graneara un tipo de cambio «efectivo» en un valor de aproximadamente $ 2,20-$ 2,25.

• Aumento

Pero, si en lugar de ello... ¿el dólar sube? Que el valor de éste suba no es algo disparatado, por el contrario, parece ser algo muy lógico, dado el panorama de pagos por deuda externa existente. La sola regularización de pagos por la deuda externa, una vez acordado un plan de pagos con el FMI y demás acreedores, implicaría un aumento fuerte sobre la demanda de dólares. Si además, se verificase un repunte en la actividad, las importaciones también lo harían y, en consecuencia, la demanda sobre esta divisa, también aumentaría.

Pero la cuestión para el productor es no sólo si el dólar sube. La cuestión central es qué va a pasar con el nivel de retenciones. ¿Cuál es el escenario de mayor probabilidad? En caso de que el dólar suba, lo más probable es que el porcentaje en concepto de retenciones suba. Porque, además de mejorar la recaudación, la suba de las retenciones, atenuaría la inflación que acarrearía la suba del dólar y permitiría una estrategia fiscal que responda a las demandas sectoriales. En buen romance, un tipo de cambio efectivo parecido al actual pare-ce ser lo más probable, suba o no suba el dólar, aun cuando se haya dicho lo contrario.

La desesperación por mejorar las cuentas fiscales, sin grandes sacrificios políticos, es un componente de tal fuerza que hace muy probable tal comportamiento. La enorme seducción que ejercen las retenciones sobre los gobernantes no va a dejar de funcionar en los próximos meses.

Es cierto que, por efecto de la inflación, el aumento en la recaudación fue extraordinario, por la suba en términos nominales que registran las ganancias y el IVA. Pero, si este año se detiene, como debiera la inflación, ya no habrá más ese efecto milagroso. En cambio, el fuerte incremento de la entrada de fondos por comercio exterior estuvo dado por la implantación de las retenciones. Y ellas nada tienen que ver con la inflación. Son tan importantes que hoy representan más de 16% del total recaudado, cuando durante el tiempo de la convertibilidad, ellas llegaban aproximadamente a 2%.

Dadas así las cosas se puede afirmar que, por la

Temas en esta nota