La rentabilidad va bien, a pesar de la caída del dólar

El retorno por cada peso invertido en soja es mejor que en el uno a uno. Maíz y trigo, iguales

Por
23deMayode2003a las08:25

En trabajo realizado en la Oficina de Costos Agrícolas de la SAGPyA brinda un acercamiento a la evolución de la competitividad del negocio agrícola en las últimas tres campañas y la perspectiva para la 2003/04. Para hacerlo, los técnicos de la dependencia utilizaron un índice que surge del cociente entre el margen bruto y los costos, para los principales cuatro cultivos. El resultado expresa el retorno en pesos por cada peso invertido en la producción del cultivo.

Así, para la campaña 2000/01, con un tipo cambiario uno a uno, por cada peso de costo invertido en trigo se recuperaba ese peso y 0,68 más, mientras que en soja de primera, que era el cultivo de mejor relación, se obtenía $1,58 adicional.

El trabajo contempla para maíz, trigo y soja los costos de producción en un establecimiento en la zona núcleo maicera de 300 hectáreas, mientras que en el caso del girasol, toma un establecimiento de 2.000 hectáreas en el oeste bonaerense.

De todos modos, al mantener constante las variables a lo largo de las campañas es posible seguir la evolución del indicador, y así se observa que el retorno del cultivo de soja saltó abruptamente a 5,01 $/$ en la 2001/02, por efecto de la devaluación ocurrida en enero de 2002. Sin embargo, los autores del trabajo aclaran que se utilizó el supuesto de que la deuda surgida de la compra de insumos fue cancelada antes de la devaluación.

Se mantuvo mejor
En la campaña siguiente se dio la situación inversa. Los productores sembraron los cultivos de la cosecha gruesa con un dólar de $3,60 y cosecharon con uno de $2,80. Si bien el indicador evaluado se redujo respecto de la campaña 2001/02, siguió siendo más alto que durante la convertibilidad. Los 2,17 $/$ de esta última campaña significan un 131 por ciento más que en la 2000/01.

Suponiendo que el dólar se mantuviera estable en torno a los $2,80, el retorno de cada peso invertido en el cultivo de soja en la próxima campaña 2003/04 volvería a ser de $2,18. Sin embargo, los $0,94 del maíz, pero sobre todo los $0,71 del trigo, dejan la rentabilidad tan cerca como durante la convertibilidad.
“La idea es tener una aproximación a la competitividad del productor a partir de la devaluación”, explicó el ingeniero Juan Maceira, uno de los autores.

Si bien para el cálculo no se consideraron el arrendamiento, los costos financieros ni los gastos de estructura, el indicador permite monitorear la evaluación de una variable clave: el dinero que el productor “entierra” cada campaña entre insumos y servicios, para obtener la producción.

“ El tema del arrendamiento ya pasa por cómo se distribuye la renta agrícola entre los factores de la producción, que es materia de otro análisis. Aquí simplemente quisimos mostrar la competitividad de un productor que ya lo es y posee esos factores”, explicó el técnico.

El trabajo formó parte de una presentación realizada en las jornadas de la Asociación Argentina de Economía Agraria, realizada el día de ayer en la Bolsa de Cereales.

 

Temas en esta nota