La soja desplazó al algodón en el NEA

Entidades y organismos oficiales lanzan un programa para la sustentabilidad de los cultivos

27deMayode2003a las08:10

El avance de la soja desplazó al monocultivo de algodón en Chaco, donde quedaron en funcionamiento sólo 15 de las 64 desmotadoras habilitadas y más de mil cosechadoras del recurso textil están fuera de servicio por la falta de producción. El derrumbe de precios registrado desde 1995 para el algodón, que pasó de u$s 600 a u$s 120 la tonelada, provocó en el mismo período una brutal reducción del área sembrada, al pasar de 700 mil hectáreas a apenas 70 mil, según datos aportados por los productores. «Con el avance de la soja, de las 64 desmotadoras que existían en el Chaco, sólo 16 pudieron trabajar en la última campaña y sin ocupar el total de su capacidad», dijo el vicepresidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Pablo Orsolini.

Miles de trabajadores algodoneros se encuentran condenados a la miseria en Chaco, y «las otras ocho provincias algodoneras sufren el empobrecimiento de miles de ciudadanos y el ocaso económico de su interior por el descuido del Estado nacional y la migración de los productores desde el algodón hacia la soja», resumió el dirigente.

«Tradicionalmente, el algodón empleaba a 150.000 braceros sólo en el Chaco; la mitad, atraída desde otras provincias e incluso desde Paraguay. Hoy aquellos zafreros no vienen más y, encima, una cantidad similar de chaqueños debió emigrar hacia las villas miserias de las grandes ciudades», explicó Orsolini.

El directivo de la FAA reconoció que, pese a «la incorporación de tecnología de los últimos años, el algodón se sigue desmalezando y recogiendo a mano en 20%».

«Además, cada camión contratado para trasladar la cosecha necesita de 6 o 7 personas que vayan pisando la carga, y ni hablar de las desmotadoras que separan la fibra de la semilla, que involucran a entre 20 y 30 obreros cada una», describió Orsolini.

El avance de la soja provocó un gravísimo impacto social y la eliminación de la principal fuente de trabajo de la región porque el algodón es un cultivo diferente, de gran efecto multiplicador en lo que involucra a la mano de obra y es la movilidad económica del interior. La soja, no.

A mediados de la década de los años noventa, en el país se producían cerca de 15 millones de toneladas de soja por año y en el ciclo 2002/2003 se podrían producir 35 millones de toneladas.

En Chaco, solamente en la campaña 2002/''03, la superficie cultivada alcanzó a 1.324 millones de hectáreas, mientras que el algodón pasó de 700.000 hectáreas a sólo 70.000.

• Rentabilidad

La rentabilidad del cultivo y el avance tecnológico (la siembra directa, las mejora genéticas como los grupos cortos de soja, entre otros factores económicos) determinaron el afianzamiento del cultivo de la oleaginosa.

La cadena de la soja aporta divisas por más de 7.000 millones de dólares. El incremento de la superficie sembrada de soja es de 238% entre la actual campaña y la del ciclo 1992/''93. Orsolini explicó más adelante que el país se da el lujo de tener a mano una propuesta ya elaborada para revertir la situación y, sin embargo, es ignorada.

En este contexto, la Universidad del Noreste, el INTA y los gobiernos de las nueve provincias productoras diseñaron el Proyecto Integral Algodonero (Prointal).

El directivo de la FAA explicó que «es una iniciativa que busca hacer sustentable la siembra del algodón en toda la región, pero para eso se necesita del apoyo económico del Estado y de la ley correspondiente que lo legitime».

En ese sentido, expresó que la «vergonzosa» paradoja es que «ningún diputado ni senador que esas provincias tienen en el Congreso nacional ha tomado el Prointal para volcarlo en un proyecto de ley». Orsolini explicó que el mercado textil nacional está tan deteriorado que actualmente no es el formador de precios, «rol que est

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