De Vido, el hombre fuerte del gabinete de Kirchner

El ministro de Planificación manejará las secretarías de Transporte, Obras Públicas, Vialidad, Vivienda, Energía, Minería y Comunicaciones. También controlará las represas de Yacyretá y Vivienda. Además, será el encargado de negociar contratos y tarifas con las empresas privatizadas

28deMayode2003a las08:12

Con el nuevo esquema ministerial que se conoció ayer, el santacruceño Julio De Vido quedó consolidado como el hombre fuerte del gabinete de Néstor Kirchner, al frente de una cartera con amplias facultades. El arquitecto ya está instalado en el piso 11 del Ministerio de Economía y desde allí controla el flamante Ministerio de Planificación, Obras Públicas y Servicios. Pero su opinión también se extiende a otras áreas: ayer participó de una reunión clave donde se definió la nueva cúpula del Ejército.
 

De Vido intervendrá en la fijación de las políticas de transporte, comunicaciones, energía y mineras y tendrá a su cargo nada menos que la definición del primer shock de la gestión kirchnerista: el plan de obras públicas en materia de viviendas y conexión vial, para el que se proyecta una inversión inicial de 6 mil millones de pesos.
 

Con el decreto presidencial 1.283, publicado ayer en el Boletín Oficial, el jefe de Estado le impuso celeridad y pragmatismo a sus intenciones para el santacruceño, mano derecha del Presidente en su gestión provincial y principal artífice del polémico envío de los 532 millones de pesos a cuentas bancarias en el exterior.
 

Desde el domingo, también están a cargo de De Vido las negociaciones con las empresas de servicios públicos privatizadas, con las que deberá lidiar entre los reclamos por los aumentos de tarifas y la demanda de la gente que rechaza un nuevo impacto a la capacidad de consumo.
 

La cartera de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios concentra además “todo lo inherente a saneamiento, obras públicas, vivienda, explotación y aprovechamiento sustentable de los recursos hídricos, actividad vial y organización de la inversión pública”.
 

Los complejos Binacional Yacyretá y Salto Grande, que generan importantes dividendos al Estado, también quedaron bajo su dominio, ya que se los asume como inversiones públicas.
 

Desde seis pisos más abajo del edificio de Paseo Colón e Hipólito Yrigoyen, Roberto Lavagna -al frente de una cartera fusionada con la de Producción-, terminó cediendo al dominio del santacruceño De Vido dos áreas claves que quedarán consagradas por las secretarías de Energía y de Comunicaciones. Mientras que de la cartera de Producción el superministerio de De Vido heredó el manejo del sector minero y del transporte.

 
Otro dato que confirma el rol de De Vido es la decisión de Kirchner de delegarle los sectores de obras públicas, la temática hídrica, desarrollo urbano, vivienda y energía atómica, que dependían de Presidencia.
 
En el DNU, el Ejecutivo justificó la determinación en la “necesidad de la puesta en marcha en forma inmediata” de los aludidas carteras. La decisión fue presentada como “una circunstancia excepcional” que hace imposible seguir la manda constitucional.

Cambio de interlocutor

Bajo la órbita del Ministerio de Planificación quedó circunscripto además todo lo relacionado con las empresas privatizadas. De Vido será entonces el nuevo interlocutor sobre el demorado ajuste de contratos y tarifas.

Sin imaginarlo, muchos empresarios del sector de las privatizadas se encontraron con que Lavagna, con quien venían conversando el tema, ya no era el contacto clave para ese debate. Para Economía, el de las tarifas es un tema sensible por el impacto que puede tener un posible aumento en los precios y porque algunos contratos pueden incluir subsidios, lo cual afecta al frente fiscal.

El debate entre el Go

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