Faltan estímulos para la reactivación

Sin crédito financiero la economía no podrá volver en corto plazo a los niveles de precrisis. Se considera clave resolver los temas pendientes.

06deJuniode2003a las08:54

Sin crédito financiero la economía no podrá volver en corto plazo a los niveles de precrisis. Se considera clave resolver los temas pendientes. El ex ministro de Economía Roque Fernández aseguró que "los problemas no pasan por la política cambiaria sino por la falta de solvencia fiscal"

Después de registrarse en 2002 una caída de la actividad global en un 10,9%, que estiró la depresión a 19% desde el comienzo de la crisis en el tercer trimestre de 1998, una recuperación del PBI a un ritmo de 5,3% en el primer trimestre del 2003 no constituye una performance para festejar, destacan los analistas, a pesar del optimismo de Lavagna.

Es que pese a la mejora que se verificó en el sector real a partir del segundo semestre de 2002, cuando el ex presidente Duhalde anunció un plazo fijo para su mandato hasta el pasado 25 de mayo, en los últimos meses comenzó a percibirse una suerte de “fatiga” en la capacidad de recuperación de la producción de bienes y servicios.
A ese comportamiento contribuyeron el constante estrangulamiento de la oferta de crédito y la ausencia de mejora significativa del poder de compra de los salarios para el conjunto de los argentinos, para poder dinamizar el consumo.


Al tiempo que la persistencia del default y la falta de voluntad para negociar en forma acelerada con los acreedores impidieron que aun con un dólar “recontraalto” el sector exportador pudiera adquirir un rol reactivante en esta etapa.
Todo esto se reflejó claramente en la performance de los indicadores que prepara el INDEC, como el EMI, las ventas de los comercios en grandes cadenas comerciales, e incluso el uso de servicios públicos y la construcción, como lo refleja la infografía.


A partir de allí surgieron las declaraciones del titular de la UIA, Alberto Alvarez Gaiani, de que le inquietaba la posibilidad de que se interrumpiera “el veranito”. Aunque luego, en respuesta a la reacción del ministro de Economía, aclaró ayer en un comunicado de la entidad que “evalúa necesario alertar sobre los riesgos que la caída del tipo de cambio real implica en este camino de crecimiento sustentable”, ya que la “Argentina hace meses que ya ha abandonado la recesión y ha comenzado un sendero de expansión”.


La aclaración no resultó feliz, pese a que en los cuadros de la UIA se cuentan destacados economistas, habida cuenta que si bien no hay duda que se dejó atrás la recesión, para pasar a un estadio de expansión previamente hay que cerrar la brecha entre el nivel de actividad actual y el existente antes del inicio de la crisis, ajustado por aumento de la población. En estos momentos se está a más de un 20% de ese nivel.


Por otra parte, es impensable transitar un proceso de expansión con paupérrimos niveles de inversión, que se considera vital para generar fuentes genuinas de trabajo y de impulso sostenido de la demanda agregada.
Trabas para avanzar
“Luego de la devaluación, del congelamiento de depósitos y de la pesificación asimétrica, el sistema financiero quedó muy debilitado. Y si bien los depósitos han comenzado a recomponerse, el sistema está afectado por el cortoplacismo y por la cautela que impone una situación todavía no cerrada en el terreno judicial y en las compensaciones que corresponden de parte del Gobierno”, que impide reanimar el crédito, destaca el IERAL de Fundación Mediterránea.
El presidente de la Cámara Argentina de Comercio, Carlos de la Vega, aseguró ayer que el 80% de las Pyme vinculadas con el sector “enfrenta un grave problema por falta de crédito” y advirtió que las firmas “sobreviven mediante los préstamos comerciales que se otorgan las empresas entre sí”.


De ahí que se considera que para transformar la recupe

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