Agricultura sustentable

Con la asunción de Miguel Campos, el nuevo titular de Agricultura, se abre una etapa nueva en la relación del campo con el gobierno.

09deJuniode2003a las08:35

Héctor A. Huergo. DE LA REDACCION DE CLARIN.

Con la asunción de Miguel Campos, el nuevo titular de Agricultura, se abre una etapa nueva en la relación del campo con el gobierno. El propio Campos se ocupó de remarcar que él no será una especie de lobbista del agro en el gobierno, sino un hombre del gobierno con la responsabilidad de conducir la política para el sector. Esto, que puede sonar a frase hecha, tiene especial significado si se tiene en cuenta que el ministro de Economía recuperó para su área a la secretaría de Agricultura, que durante el interinato de Duhalde formaba parte del Ministerio de la Producción. Este interés de Lavagna se expresa también en la decisión (explicitada ayer) de acompañar personalmente a Campos en la recomposición de la relación con las entidades. El ministro siempre supo que el agro es estratégico y funcional para su modelo, sobre todo cuando llega el momento de encarrilar la relación con los acreedores internacionales.

Hay un dato concreto: las retenciones seguirán vigentes. "El campo todavía tiene resto", dijo Campos a poco de asumir. Bajo esas palabras se esconde una definición: se ha ingresado en un modelo de precios administrados, donde el gobierno calcula la rentabilidad y captura el excedente. Ese será el escenario de fondo. Pero sobre esta idea, seguramente entrarán a jugar otros mecanismos que pueden alterar profundamente el funcionamiento del sector. Y puede salir pato o gallareta.

En las últimas horas hubo rumores muy fuertes respecto a la posible modificación de los derechos de exportación. En la Bolsa de Comercio de Rosario se aseguraba que el gobierno estaba por rebajar las retenciones del maíz, y subir las de la soja. Esto parecía coherente con los comentarios que formuló Campos a La Nación el sábado pasado. Allí había dicho que "no era sustentable" un crecimiento tan fuerte de la soja. Por eso, el rumor tomó consistencia y los operadores iniciaron una febril ronda de consultas, y hasta se produjo algún movimiento en las cotizaciones de ambos productos.

Cuando Campos se enteró salió rápidamente a desmentirlo. Pero la idea de que vamos a un sistema de precios administrados va de la mano con esta historia de las retenciones móviles. Es una cuestión muy delicada, pues la agricultura creció en la última década en un marco de libertad de precios, con el mercado internacional como orientador. Y mal no nos fue. Ahora están las retenciones, que se compensaron con la suba de los precios internacionales. Pero que le pegan más al maíz que a la soja, porque el primero tiene mayores costos de producción y comercialización. Esto aceleró la tendencia al desplazamiento de los cereales por la soja, que ya venía por brecha tecnológica. El esfuerzo financiero también es desigual, y esto fue comprendido el año pasado por los proveedores de insumos, que entregaron a cosecha semillas, fertilizantes y herbicidas para el maíz.

Todo el mundo está de acuerdo en que sería mejor una relación más equilibrada entre los distintos rubros agrícolas. Sería muy importante estimular la siembra de maíz. Pero hay que tener mucho cuidado con meter la mano en la caja de Pandora. Una de las consecuencias es la pérdida de los mercados de futuros, que quedarían en una posición muy débil ya que los precios no dependerían de la relación entre la oferta y la demanda, los stocks finales, el "weather market" y todos los factores que han aprendido a manejar nuestros productores. Ahora dependerían de una resolución ministerial, lo que puede constituirse también en una fuente de corrupción: el funcionario que tenga el dato puede hacer buenas diferencias comprando, vendiendo o "asesorando".

Un exportador de primera línea le dijo a Clarín Rural: "la única alteración aceptable de las retenci

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