Fiebre agrícola: arrendar tierras cuesta un 30% más

Es respecto a 2002. La demanda se recalentó por el ingreso de nuevos inversores. La rentabilidad del campo creció tras la devaluación.

09deJuniode2003a las08:50

Matías Longoni. DE LA REDACCION DE CLARIN.

En sintonía con la buena rentabilidad que ofrece el negocio agropecuario, alquilar un campo sale hoy entre un 20 y un 30% más caro que el año pasado. Quienes arriendan son productores y contratistas. Pero una buena parte de las operaciones las realizan inversores "de afuera", que apuestan a la agricultura ante la falta de alternativas más redituables.

La fuerte suba de los arrendamientos se produjo en los últimos seis meses, a la par de un aumento similar en los precios de los campos. En general, el alquiler de un establecimiento rural equivale a 3 o 4% de su valor de mercado. En ambas operaciones se negocia en "moneda dura", ya sean dólares o un porcentaje de la producción. Nunca en pesos, por las dudas.

Para los campos agrícolas, el alquiler se mide en quintales de soja. Para los ganaderos, en kilos de novillo. En el primer caso, según un relevamiento oficial, arrendar un campo cuesta entre 12 y 14 quintales de soja (cada quintal equivale a 100 kilos, y el viernes cotizaba a 47 pesos), cuando el año pasado el promedio era de entre 10 y 12 quintales. El aumento, sin oferta y con mucha demanda, se acerca al 20%.

En una buena cosecha, cada hectárea puede llegar a rendir entre 35 y 40 quintales de la oleaginosa. Por eso, algunos optan por compartir riesgos y directamente fijan un porcentaje de la producción, que actualmente ronda el 40%.

En el rubro ganadero, la escasez de campos en alquiler es todavía mayor, prácticamente no se hallan. Allí, un arrendatario pasó de pagar 40 o 45 kilos de carne por hectárea en 2002 a 50 o 60 kilos. Por los mejores campos se han llegado a cerrar operaciones a 90 kilos, bastante más de la mitad de la producción posible, que puede ir de 120 a 150 kilos por hectárea.

Pero, como apunta Eduardo Fitz Gerald, de la Compañía Argentina de Tierras, "la fiebre es agrícola". Es que son pocas las operaciones de arrendamiento que se están cerrando en ganadería. Y la mayoría son de productores que trasladan sus rodeos hacia zonas marginales, para transformar sus antiguos campos de pastoreo en prolijos sembradíos. La soja fue por lejos la alternativa más rentable en los últimos años. Y a su paso —la cosecha creció de 30 a 35 millones de toneladas en apenas una campaña—, está arrasando con cualquier otra alternativa productiva.

"La realidad es que si un productor hoy pone en alquiler un campo agrícola en el sur de Santa Fe, puede obtener entre 15 y 16 quintales, o hasta 18 quintales de soja. Es el fenómeno de la soja transgénica, que permite bajar mucho el costo de implantación", explicó Fitz Gerald. Según el experto, cuatro de cada cinco de estas operaciones las realizan chacareros o contratistas, gente que entiende el negocio a fondo.

Coincide en eso Benjamín Rajovitzky, de Rosario: "Los que alquilan son agricultores que en muchos casos tienen campos chicos y duplican la superficie sembrada en campos ajenos". El fenómeno no es nuevo, pero se exacerbó a partir de los buenos resultados de la cosecha 2001/02, la primera tras la devaluación. Por estos días el negocio arde, porque se está definiendo la siembra para el ciclo 2003/04.

Cerca del 20% de los arrendamientos queda en manos de fondos de inversión formados por capitales extrasectoriales. "Al no existir alternativas de inversión, la agricultura aparece como una posibilidad interesante", dice Ramiro Arrese, de Heguy Hermanos. Y agrega que buena parte de estos "pools" son caseros: un grupo de amigos que decide invertir en el campo con la promesa de una buena cosecha de dólares al

Temas en esta nota

    Load More