La producción industrial cayó muy fuerte en Brasil

Retrocedió 4,2% en abril. Es por culpa de las altas tasas de interés.

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10deJuniode2003a las08:11

Eleonora Gosman. CORRESPONSAL EN SAN PABLO.

El rumbo económico del gobierno de Lula da Silva dio ayer señales contundentes sobre adónde conducen los planes ortodoxos. La producción industrial brasileña cayó en abril 4,2% en relación al mismo mes del 2002. Este "enfriamiento" económico, como definieron expertos de la Fundación Getulio Vargas, fue corroborado por la primera deflación de precios en un año. La institución, encargada de realizar el índice de precios del mercado (un promedio de mayoristas y minoristas) reveló que en los primeros 10 días de junio hubo una deflación de 0,26%, la tasa más baja desde 1994.

El coordinador de análisis económicos de la FGV, Salomao Quadros, fue claro: "Las altas tasas de interés vigentes en Brasil influyeron en la deflación".

Este contexto dominará la visita del presidente Néstor Kirchner a Brasilia, su primer viaje al exterior como jefe de Estado, quien llega mañana a este país. Hay una agenda económica amplia, que comenzarán a discutir a las 11 de la mañana. Incluye desde la discusión de la defensa comercial intra Mercosur, la apertura del sector servicios y la decisión de implementar la igualdad de condiciones de las empresas de ambos países en las compras que realicen los respectivos gobiernos. Pero en la situación actual de Brasil y Argentina se convierte, con suerte, en una agenda de futuro.

Sobran razones para pensar que, con Brasil en recesión, los próximos meses verán aflorar de nuevo los recelos entre productores argentinos y brasileños. Una de las consecuencias de la política económica brasileña es que obliga a sus empresarios a exportar más, aún a precios marginales, para compensar la caída de las ventas internas. Y el mercado que tienen más a mano es el argentino: no sólo porque no se pagan impuestos aduaneros; también por que hay costos menores en fletes y seguros.

La primera semana de junio dio una pista de lo que puede ocurrir en el futuro. Por primera vez en años, Brasil consiguió tener superávit comercial con respecto a la Argentina (25 millones de dólares).

En un bloque donde las economías funcionan con estándares normales, no debería asustar que haya variaciones en el comercio entre los países. Pero la Argentina es aún un enfermo convaleciente que precisa exportar más de lo que importa.

Lo que quizás resulte más complicado es que no hay señales del gobierno brasileño de tomar medidas para reactivar su propia economía. Ayer, varios ministros descartaron que haya una baja de las elevadísimas tasas de interés vigentes en el país. Si la tasa oficial, con la que el gobierno de Lula refinancia su deuda de corto plazo en moneda local, es de 26,6%, los intereses que pesan sobre consumidores y empresarios llegan a niveles siderales: en caso de giro en descubierto en una cuenta corriente, llega a 174% anual.

Según el ministro de Trabajo, Jacques Wagner, "no hay plazos para decir cuándo volverá a crecer la economía". Y agregó: "No se deben esperar paquetes de reactivación. No creemos en pirotecnias".

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