EE.UU. impulsa un acuerdo de largo plazo con el FMI

Economía coincide con el objetivo, pero lo condiciona a que se establezcan exigencias cumplibles

12deJuniode2003a las08:28

El subsecretario del Tesoro, John Taylor, dijo que hay tiempo para lograr un plan de esas características en septiembre
En el Palacio de Hacienda afirman que hay voluntad, pero no apuro

El gobierno de los Estados Unidos no podía ser más explícito: el Departamento del Tesoro indicó ayer que hay un plazo suficiente como para que la Argentina, tras el miniacuerdo vigente hasta agosto, firme con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un programa de largo plazo que incluya reformas estructurales.

"Ahora hay tiempo y esperanzas de que eso sucederá", sostuvo el subsecretario del Tesoro para Asuntos Internacionales, John Taylor, en Washington, tras salir de una audiencia en el Congreso de los Estados Unidos. La respuesta del ministro de Economía, Roberto Lavagna, -que hoy participará en Washington en una reunión preparatoria del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA)- no se hizo esperar. Por medio de un vocero indicó que "coincide" con las expresiones de Taylor "para alcanzar un acuerdo de largo plazo con el FMI" antes de septiembre, cuando la Argentina debe enfrentar vencimientos por unos 3600 millones de dólares con los organismos internacionales.

Sin embargo, un renglón más abajo, el Palacio de Hacienda aclaró que la viabilidad de pasar del miniacuerdo actual a un pacto de largo alcance sin escalas dependerá de "los requisitos que se manifiesten para suscribirlo". De este modo, indicó una fuente de la cartera económica, "en caso de no llegarse antes de septiembre a un acuerdo duradero, de largo plazo, siempre está abierta la posibilidad de prorrogar el actual programa por un plazo corto".

Al respecto, un integrante del equipo económico indicó a LA NACION que "más realista" es pensar en un aplazamiento del programa actual hasta fines de año mientras se discuten las "bases sustentables" para un acuerdo que cubra todo el período presidencial de Néstor Kirchner.

Sin urgencias

"No hay que apurarse para después firmar algo que no se pueda cumplir", indicó con gran tranquilidad el funcionario acostumbrado a negociar con los organismos internacionales.

Al respecto, subrayó la fuente, la prioridad oficial es lograr un "equilibrio en el flujo de fondos" con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) antes de fines de año que alivie los compromisos de pago del país. En enero, con menos carga sobre sus espaldas, la Argentina estaría en condiciones de comenzar a cumplir con un acuerdo más importante con los organismos de crédito internacional.

"Un nuevo acuerdo de corto plazo otorga la ventaja de que no detenés el flujo de recursos de los bancos, mientras se negocia un convenio que seguramente va a ser más complicado y que puede arrancar el año próximo", explicó el allegado a Lavagna.

El Gobierno le reclamó esta semana al vicepresidente del Banco Mundial para América latina, David de Ferranti, que el organismo comience a acelerar el desembolso de fondos, ya que hay un desequilibrio de US$ 900 millones en favor de Washington que debería ser compensado en menos de seis meses. El gerente de la Región 1 del BID, Ricardo Santiago, segundo hombre en importancia en la entidad regional, escuchará el mismo mensaje en una misión que tiene prevista en Buenos Aires para fines de mes. Santiago supervisa los proyectos del banco en Brasil, la Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia.

El equipo económico ya comenzó a discutir un "redireccionamiento" de los préstamos del BM y el BID otorgados en 2002 en un contexto de emergencia para financiar iniciativas de infraestructura y reconversión productiva. El Gobierno cree que, en términos técnicos, no es posible alcanzar un consenso mínimo antes de fines de agosto en torno de los temas que se incluirían en un programa largo. En cambio,

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