El Mercosur, ante el desafío del ALCA

Los gobiernos de la Argentina y Brasil buscan fortalecer su frente común para negociar la futura área de libre comercio

17deJuniode2003a las08:08

Del encuentro también participará el presidente venezolano, Hugo Chávez
Primeros pasos para ampliar el bloque a los países de la Comunidad Andina

Después de haber cumplido el miércoles pasado con su promesa de emprender a Brasilia el primer viaje internacional como presidente en ejercicio, Néstor Kirchner compartirá entre hoy y mañana la primera cumbre del Mercosur con su par brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, en Asunción, Paraguay.

Más allá de que el bloque regional sea el eje, o la marca registrada, de las reformas que ambos presidentes impulsan de adentro hacia afuera, la cita vendrá a ser, también, el primer intento de consolidarlo de cara a los nuevos retos. Nuevos y viejos, a la vez, en especial, el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), cuyas negociaciones copreside Brasil con los Estados Unidos y sobre las que el secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, volvió a pedir definiciones tras su paso por Buenos Aires la semana pasada.

En principio, el discurso de Kirchner en nada se diferencia del discurso de Lula. Sobre todo, en posiciones macro sobre iniciativas previamente acordadas: moneda y Parlamento comunes; fomento de las exportaciones y de las obras de infraestructura regional (temas planteados en la cumbre del Grupo de Río realizada en Cuzco, Perú, en la antesala de la asunción del presidente argentino) y, como cuentas pendientes, las negociaciones comerciales bajo el lema "cuatro más uno" con el resto del mundo.

Esta cumbre, a la cual asistirá como invitado el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tendrá una novedad: por primera vez, Chile acude a ella en condición de socio activo del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), con los Estados Unidos, México y Canadá, después de más de una década de demora por falta de fast-track (vía rápida) del ex presidente norteamericano Bill Clinton.

¿Qué significa el ingreso de Chile? Una suerte de cuña de Washington, dentro de la visión regional, de modo de incentivar a otros países a seguir sus pasos, según ha interpretado Agustín Romero, profesor de Política Exterior Argentina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En ello, el presidente de Uruguay, Jorge Batlle, golpeado por la crisis argentina, se ha mostrado en ocasiones partidario de entablar acuerdos bilaterales con los Estados Unidos.

La hora de las instituciones

En Kirchner y en Lula, o viceversa por orden de modesta antigüedad, predomina la idea de estrechar lazos de a dos en aras de consolidar el liderazgo dentro del bloque del Mercosur y, asimismo, proyectarlo hacia América del Sur. No América latina en general, incluyendo México. Se trata, en apariencia, de una réplica frontal de la cual sabe el gobierno norteamericano desde los tiempos en que Clinton procuraba acercarse a la región con las cumbres de las Américas, iniciadas en 1994 en Miami.

Desde entonces, con Fernando Henrique Cardoso y Carlos Menem como presidentes de ambos países, al margen de las diferencias entre ellos y de los estilos diametralmente opuestos de vinculación con el gobierno de los Estados Unidos, afloró la necesidad de plantear las negociaciones "cuatro más uno", de modo de romper con una inminente hegemonía cual valor agregado del Consenso de Washington en medio de la globalización.

Lula y Kirchner, concentrados en privilegiar el Mercosur desde sus gestiones, han promovido una renovación del concepto. Que, en boca de Marco Aurelio García, principal asesor de política exterior del presidente brasileño, tiene más contenido político que económico: avanzar hacia el instituto monetario, ya devaluadas las monedas de ambos países, y hacia la constitución de un Parlamento común, sujeto a votación popular como el europeo, según explicó en su

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