La siembra directa, el mejor novio para la vaca

Producción. La práctica conservacionista abre la puerta para la reconversión de parcelas hacia la ganadería. Optimiza la oferta forrajera y asegura un mejor aprovechamiento

Por
21deJuniode2003a las07:59

En los últimos diez años, de la mano de las innovaciones tecnológicas, entre las que se destacan la siembra directa, la fertilización, y la ingeniería genética, se ha producido un avance manifiesto de la agricultura en los campos mixtos, determinando en líneas generales, tres tipos de planteos productivos: con agricultura permanente, mixto con rotación pero con fuerte predominio de la agricultura, y mixto donde la ganadería ha sido desplazada a los lotes de inferior calidad.

En este último tipo de explotaciones, la ganadería queda relegada a los sectores marginales, ya que la agricultura, con mayor margen por hectárea, ha desplazado a la hacienda a los sectores con suelos de menor potencial, para la manera tradicional de trabajo. Son los sectores olvidados del campos, en los que el recurso suelo está subaprovechado, no usado en su máximo nivel de producción, pero no son, como se los suele llamar, suelos "malos", según un informe elaborado por el ingeniero Miguel Angel Alvarez de Aapresid.

Por lo general se identifica la bondad de un suelo con su capacidad de producir granos. Pero también hay campos buenos y muy buenos para producir carne, más allá que no puedan producir granos en forma rentable.

La loma y media loma están siendo abordadas por la agricultura de una manera inexorable, y la ganadería va a tener un rol destacado en la nueva frontera de producción. En los sistemas de producción eficientes, sustentables y rentables, no se plantea la relación entre ganadería y agricultura como antagónica, sino que cada actividad se desarrolla en suelos distintos. La agricultura queda en los mejores suelos y la ganadería en aquellos donde la agricultura tenga limitantes importantes.

El desafío es lograr que siga siendo rentable. La misma actitud, tecnología y principios que se emplea al llevar adelante un cultivo, debe usarse al definir los planteos ganaderos.

En Buenos Aires, Córdoba y Santa Fé, hay más de 30 millones de hectáreas en las cuales se puede trabajar para relocalizar la actividad pecuaria. ¿Al arrinconarla en el bajo es de esperar una menor producción de carne? De ninguna manera, es exactamente al revés. Es aquí donde la siembra directa viene a ocupar un espacio valioso, transformándose en el motor que permite generar el cambio para desarrollar este tipo de suelos, que no tienen opción productiva viable con las técnicas convencionales de trabajo.


Incremento de la producción
La introducción de la siembra directa, y en particular los rejuvenecimientos de praderas degradadas y campos naturales, ha permitido lograr importantes incrementos en la producción de pasto en numerosas empresas ganaderas que hace ya varios años, han ad

Temas en esta nota