Estrategias mezquinas dominantes

Crean un mercado desbalanceado con consecuencias negativas, dijo Joakim Rosengren, de De Laval

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21deJuniode2003a las08:17

Participaron más de 280 industriales, tamberos y especialistas

La Argentina puede aprovechar las nuevas dimensiones del desarrollo de los lácteos

TUMBA, Suecia.- La sede no podía ser más emblemática y acorde con el evento. Allí, en Hamra, en el centenario tambo experimental del grupo De Laval -donde se han probado decenas de tecnologías para la producción de leche-, más de 280 industriales, productores y especialistas del sector lácteo de treinta países de los cinco continentes se reunieron durante tres días.

 

Allí debatieron la actualidad mundial a partir de las presentaciones de los Estados Unidos, Nueva Zelanda, Brasil, Rusia y Francia como países productores de relevancia, además de un debate sobre seguridad en la alimentación y bienestar animal, entre otras cuestiones. El encuentro sirvió también para confirmar el papel que la lechería debe adoptar a partir de una visión más comprometida con el mundo de hoy.

 

Según Jacques Diouf, director general de la Organización para la Agricultura y Alimentación de la Organización de las Naciones Unidas (FAO, en sus siglas en inglés), "existe aún una importante brecha entre el mundo rico y el pobre que es necesario comenzar a mover para reducirla realizando menos promesas y más acciones. Reducir el hambre en el mundo no es simplemente una cuestión moral, sino también un imperativo económico: si 840 millones de personas hambrientas se transformaran en consumidores con un real poder de compra, qué gran mercado sería para los productores de bienes y servicios de países desarrollados".

 

Explicó Diouf que aunque está en baja, la asistencia oficial de los países desarrollados continúa siendo demasiada. "Cada productor de los países de la Organización de Cooperación para el Desarrollo Económico (OCDE) recibe un promedio de 12.000 dólares anuales en apoyo, mientras que sus colegas en países en desarrollo sólo reciben seis dólares. Los subsidios que protegen a algunos impiden el acceso de los mercados para el beneficio de muchos."

 

Sobre este punto coincidió Joakim Rosengren, CEO de De Laval, en su discurso. "Creemos que los subsidios en la presente forma crean un mercado desbalanceado que infortunadamente tiene consecuencias negativas para cualquiera en el mundo globalizado de los lácteos."

 

Rosengren afirmó que "la producción de leche es importante para el desarrollo económico y físico en todos lo

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