Error de $3.924 M da oxígeno al PBI

El 1,4 por ciento de los 5,4 que aumentó en el primer trimestre fue producto de la “discrepancia estadística y la variación de existencias”. Sin ese efecto, la actividad económica se hubiera recuperado un 4 por ciento en la comparación interanual

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23deJuniode2003a las08:31

Nadie se sorprendió con el importante repunte en un 5,4% que experimentó la actividad global en el primer trimestre respecto de igual tramo del año anterior, considerando que el punto de partida era una caída de 16,3% en precios constantes de 1993.

Sin embargo, llamó la atención que, del lado de la demanda, 1,4 punto porcentual de esa recuperación se explicara por “discrepancias estadísticas y variaciones de existencias”, que ascendieron a $3.924 M a precios de 1993, cuando un año atrás apenas habían sumado 64 millones de pesos.

En valores corrientes, aunque esa cuenta repitió el signo negativo de un año antes, también acusó un significativo aporte a la performance del valor agregado por el conjunto de la economía, habida cuenta que pasó de menos $6.971 M a menos $3.616 M, es decir también aportó 1,4% a la recuperación en un 37,9% que exhibió el producto medido de esa forma.

Semejante variación genera dudas si se considera que los sondeos privados y oficiales sobre comportamiento de los stocks en los primeros meses del año mostraban un reacomodamiento bajista, a tono con la recuperación que comenzaban a describir los índices de actividad.

Y si por el lado de los restantes componentes de la demanda agregada, como el consumo, la inversión y las exportaciones, no puede explicarse tamaño desvío, surge por descarte que el cálculo del PBI se habría “inflado” por errores estadísticos en un valor superior al que el resto de las actividades, incluyendo la variación de existencias, pudieron absorber.

Si bien parece amarrete que el consumo privado -históricamente se estima por residuo, esto es lo que no se invierte, o se exporta o lo gasta el sector público, corresponde a demanda de las familias- acusara un aumento de apenas 2,2% interanual en moneda constante, tras haberse derrumbado 18,8% en el caótico primer cuarto de 2002, lo cierto es que la performance del empleo, de las horas trabajadas, de los salarios nominales de parte de los trabajadores y del crédito al sector privado, no permiten presumir que esa variable haya sido subestimada.

Mucho menos puede decirse de la inversión, que pese a la ausencia de incentivos para evitar el envejecimiento del acervo productivo, mostró una recuperación de 20,6% interanual, luego de desplomarse 45,4% en el primer trimestre del año pasado.

Estos “errores” estadísticos no parecen un tema menor considerando que la Secretaría de Finanzas propone incluir en el menú de opciones de bonos para negociar con los acreedores la reestructuración de la deuda una variante de amortización en función de la performance del PBI. “Esta alternativa sólo contribuirá a ensuciar la estimación de las cuentas nacionales”, alertó el ex ministro de Economía José María Dagnino Pastore.

Sectores rezagados

Otras “perlitas” que saltaron del análisis fino del comportamiento de los componentes del PBI en el primer trimestre de 2003, fueron que de los cinco sectores que un año antes sufrieron bajas de dos dígitos interanuales -industria, construcciones, hoteles y restaurantes, comercio mayorista y minorista y servicios personales-, sólo los tres primeros lograron este año variaciones positivas superiores al 10 por ciento. Aunque en ningún caso lograron volver al nivel previo.

Asimismo, llamó la atención que una de las actividades más competitivas de la economía, como se considera al agro, volviera a registrar caída, en este caso de 1,9%, pese a la sustancial mejora de la paridad cambiaria real y de la recuperación de los precios en el mercado internacional.

Daniel Sticco

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