Es inviable recrear la Junta de Granos

La eliminación del ente posibilitó el desarrollo agrícola

24deJuniode2003a las08:09

Por Arturo Navarro
Columnista de Ambito Financiero


Cuesta salir del asombro al leer que un senador de la Nación pueda proponer un proyecto que intente recrear la Junta Nacional de Granos, ya que quedó demostrado su total fracaso en la década del ochenta. Y mucho menos con los fundamentos y disposiciones que determina este proyecto de ley. A título de elegir me quedaría con la vieja ley de creación de la JNG y no con este proyecto que no resiste el menor análisis por sus fundamentos y sus disposiciones. Para poder financiar al nuevo ente, se convalidan las retenciones a la exportación, que hoy representa 20% de la producción. Con este tipo de impuesto, lo único que se hace es empobrecer a todas las economías regionales y los pequeños productores son los más castigados.

El autor de ese proyecto, senador Ricardo Taffarel, por la UCR de Entre Ríos, termina desconociendo que desde que se eliminó la JNG en 1991 se duplicó la producción de granos en el país y permitió el mayor desarrollo de un cultivo y un sistema de siembra como fueron la producción de soja y la siembra directa, entre otras. Muchas de esas tierras que permitieron agrandar las fronteras agrícolas están en Entre Ríos.

Todo esto se hizo sin casi ninguna legislación y con el sentido común de un número importante de productores, técnicos y algún dirigente, que no se quedaron esperando la ayuda del gobierno y apostando a la productividad de su empresa, para poder paliar la difícil situación en que lo colocaban la convertibilidad por la distorsión de los precios relativos.

Lo más notable de la situación vivida es que, al transcurrir los años de la convertibilidad, donde los precios relativos se agravaban, la producción seguía creciendo porque era la única forma de mantenerse en carrera. Fue la información, la innovación y la nueva tecnología que fueron mejorando y que permitieron llegar a los 70 millones de toneladas.

Interrogantes

¿Todo este crecimiento espectacular que no tiene antecedente en el mundo se podría haber logrado con la vieja JNG, sin desregular la economía? ¿Cuántas toneladas más habríamos logrado arriba de los 70 millones si se hubieran hecho bien las cosas? ¿Cuántos productores se podrían haber salvado de quebrar si hubieran encontrado los caminos a tiempo para hacer los cambios que hoy hicieron los que se mantienen en actividad? ¿Fue positiva la acción de las entidades y su atomización que existe para poder apoyar a los productores en esos momentos de crisis? ¿Por qué los gobiernos no quisieron atender lo que le advirtieron algunos dirigentes sobre la situación que estaba provocando un plan económico inequitativo expulsando a sus productores de sus predios y a la gente del interior a los grandes centros urbanos?

Son todas respuestas que están pendientes para poder legislar las políticas de Estado que necesitamos en el sector. Las nuevas instancias institucionales que está viviendo el país son justamente para producir los cambios necesarios para corregir las desviaciones, para mejorar la situación del conjunto de la sociedad.

Para que esto ocurra es necesario profundizar las desregulaciones de la economía para hacerla más competitiva y permitir a los productores producir, transformar y exportar cada día mas, dado que es la única forma genuina de dar trabajo y bienestar a todos los argentinos.

Como conclusión, es necesario que todos los protagonistas del complejo agropecuario y agroindustrial, junto con las áreas de gobierno que corresponda, discutan las políticas Estado que crean necesarias y se las presenten al Poder Legislativo, para que las convierta en ley, para que tengan la previsivilidad acerca de la inversión que necesita el sector. Creando nuevos entes burocráticos no mejoraremos la situación de nuestros productores y ciudadanos.

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