Sigue la discusión sobre etiquetado de transgénicos

ONU no define posición

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04deJuliode2003a las08:26

Ginebra (EFE) - La Comisión del Codex Alimentario de la ONU, encargada de establecer normas de homologación sobre seguridad de los alimentos en el mundo, mantiene divergencias sobre etiquetado de los productos que contengan organismos transgénicos, afirmaron ayer los responsables de esa entidad.

Esta comisión, reunida en Roma, ha adoptado nuevas normas para reforzar la seguridad sobre alimentos genéticamente modificados, pero evitó pronunciarse sobre el etiquetado y las medidas para establecer el origen, dos de los aspectos más controvertidos.

El Codex Alimentario, instituido por la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) -ambas pertenecientes al sistema de Naciones Unidas- ha rechazado intervenir así en la pugna entre la Unión Europea y Washington.

• Críticas

Los Estados Unidos, que ya han demandado ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) a la UE por su moratoria a la importación de productos transgénicos, criticaron, además, la aprobación por el Parlamento europeo de un reglamento que permitirá a los consumidores conocer detalles sobre ese tipo de alimentos.

El secretario de la Comisión del Codex, Alain Randell, afirmó en conferencia de prensa telefónica que hay «consenso» sobre la seguridad del consumo de transgénicos y que «los científicos están de acuerdo en casi todas las cuestiones vinculadas a la seguridad de esos alimentos».

«El problema es cuando se entra en el contexto de otros elementos que van más allá de la seguridad, tales como el impacto económico o la percepción de los consumidores», apuntó el secretario de la Comisión del Codex, e insistió en que «la seguridad es un derecho, la información es otra cuestión».

Recordó que la citada comisión de la ONU hace unos diez años debate el tema del etiquetado de los productos sin haberse logrado un compromiso.

«Todos están de acuerdo en que si un producto está contaminado, hay que retirarlo» del comercio, dijo Randell y subrayó que «todos los países lo hacen porque creen que es necesario».

«En lo que no están de acuerdo es en la necesidad de poder rastrear el origen de los componentes del producto sin otro objetivo que el de ofrecer información al consumidor», concluyó Randell.

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