Efectos de la “sojización”

Los precios internacionales, según las proyecciones de mediano plazo, ayudarán a que la producción sojera nacional avance más temprano que tarde a un nuevo escalón de 45 millones de toneladas, 10 millones por encima del récord de la última campaña.

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04deJuliode2003a las08:44

Por Carlos Petroli

En la reciente Mundo Soja, que se concretó en Buenos Aires para congregar a los distintos actores del complejo, el secretario de Agricultura Miguel Campos aludió a la constitución de foros únicos por cadenas para fortalecer las demandas tecnológicas y políticas, hoy muy desagregadas, de la mayor parte de los sectores agroalimentarios. Planteó también la conformación de un foro nacional que englobe a las entidades rurales y representantes de los intereses del sector, y líneas de trabajo para incentivar el “desarrollo desde el interior” a través de actividades ligadas al campo.

En la evaluación oficial, la soja y su tecnología asociada fueron la gran noticia de los últimos años, no sólo para el sector sino también para la recuperación del país. La agricultura, y en particular la soja, resultó una inversión de fácil control, ejecución y atractiva moneda de colocación, recordó Campos.

La luz amarilla, sin embargo, es el incremento de la renta de la tierra, por la suba de los alquileres, de la mano de ese avance sojero. Este incremento –advirtió el titular de la cartera rural– ya ha producido descensos importantes en las tasas de retorno de la soja entre los años 2002 y 2003.

Paradójicamente, el crecimiento del cultivo continúa. Una explicación del fenómeno es la liquidez: tanto dentro del sector como fuera de él, existen capitales sin muchas posibilidades de realizar otras inversiones. “Esto genera que se sigue invirtiendo en soja aunque los retornos hayan disminuido”, explican en Agricultura.

Y el diagnóstico oficial tiene también estas aristas: la “sojización” puede generar problemas en los retornos y en los riesgos del resto de las actividades. La producción que mejor se adapte a la región, al ser la menos riesgosa desde el punto de vista productivo, debería ser la que evidencia el costo de oportunidad.

Esta sojización no implica necesariamente que la actividad agropecuaria se haga más eficiente desde el punto de vista económico. Simplemente puede estar más expuesta al riesgo. Este riesgo se incrementa por el hecho de comercializar local e internacionalmente un solo cultivo, lo que implica una alta dependencia a las variaciones de la demanda internacional.

En función de estas amenazas, Campos anunció que desde la cartera agropecuaria nacional se impulsará una mesa de discusión y generación de propuestas donde esté sentado el brazo técnico del gobierno (el Inta junto a las provincias), las entidades científicas, técnicas y productivas, y las universidades. Todos estos actores deberán intervenir en el planteo de propuestas de corto y mediano plazo. El diagnóstico y las propuestas son buenas, sólo resta ponerlas en práctica.

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