¿Frente a un revival del 98/99?

Después del boom, muchos piensan que el año próximo podría volver a quedar “el tendal” entre los nuevos jugadores del negocio, y recuerdan esa campaña, cuando la vedette eran los fondos de inversión

18deJuliode2003a las08:51

Los altos arrendamientos que se están pagando este año para hacer agricultura recuerdan lo ocurrido en las campañas 96/97 a 98/99, cuando los altos precios de los granos atrajeron a fondos de inversión y pools de siembra a invertir en la producción agrícola, una experiencia efímera y que terminó con el quebranto de la mayoría de ellos.

La pregunta es qué similitudes y qué diferencias hay entre ambas situaciones y qué hacen las empresas ante ello.

La macro, diferente

El escenario donde se desarrollaron los negocios en aquellos años y ahora son muy diferentes, y no sólo porque antes hubiera convertibilidad y ahora no, señalan los entrevistados:

1) Seis años atrás los precios de los granos eran extraordinariamente altos, muy por encima de los actuales en moneda constante (dólar), con un escenario que indicaba que no se iban a poder sostener por mucho tiempo más.

2) En aquella época los productores recibían precio lleno por sus cosechas, mientras que hoy sufren retenciones en torno del 20 por ciento.

3) El escenario macroeconómico era más previsible.

Sin embargo, existe una puja similar por los arrendamientos de la tierra que recuerda a aquellos años. Para Gustavo Grobocopatel, director de Los Grobo Agropecuaria, una empresa que siembra 65.000 hectáreas en la Argentina, hay zonas donde el mercado inmobiliario se ha recalentado, que además de la región pampeana tradicional incluye la zona agrícola de Chaco e incluso La Pampa.

Distintos productores comentaron a Infochacra que en la zona núcleo los arrendamientos no bajan de 16 quintales de soja. Incluso se mencionaron operaciones a 18 u otras, como una hecha en la localidad de Caferata (Santa Fe), donde se pagó por adelantado y a los precios actuales de la soja, dos años a 16 qq/ha.

Los grandes, con cautela

Contra lo que podría pensarse, son los grandes operadores los que están observando con mayor atención esta evolución. Grobocopatel adelantó que no incrementó el área sembrada, cuando sus planes originales eran crecer 30% en superficie.

En tanto, el director de un estudio de ingenieros agrónomos muy reconocido informó que esta campaña redujeron el área de 60 a 45.000 hectáreas.
 
“Arrendamientos por arriba de 10 quintales de soja son una locura”, sintetizó el directivo.

Entonces, ¿quiénes son los que están pagando arrendamientos altos, si es que los grandes jugadores se quedaron donde estaban o se achicaron?

Para Grobocopatel, el perfil de los nuevos arrendatarios es muy distinto al de los 90. Hoy no son -en su apreciación- los grandes fondos o pools de siembra, sino productores medianos y gente extrasectorial que se encuentran con liquidez y que no encuentran una alternativa mejor hacia donde canalizar ese capital.

Para la otra fuente también el partido se juega en el campo de los productores chicos y medianos. “Los productores de 50 a 100 hectáreas tienen dos alternativas: o crecen y le alquilan el campo al vecino; o alquilan el suyo y se dedican a otra cosa”, sostuvo.

La presión sobre los campos -se habla de subas en los valores de arrendamientos del orden del 30%- no se vio en 2002, apenas salidos de la convertibilidad, y sería el resultado de la combinación de una serie de factores:

1) El alto rendimiento económico que tuvieron los cultivos de gruesa, en particular la soja, el año pasado.

2) El desahogo financiero fruto de la pesificación de las deudas.

3) La falta de otras alternativas de inversión.

4) La existencia de dinero “en negro” que se canaliza vía arrendamientos.

Efecto cascada

El presidente de la Federación Ag

Temas en esta nota