El megadéficit de EE.UU., una amenaza para países emergentes

Con un creciente rojo fiscal, a mediano plazo cambiarán las expectativas favorables

21deJuliode2003a las08:57

Llegará a US$ 455.000 millones este año
El Gobierno competiría con el sector privado por la demanda de crédito
Podrían subir las tasas y afectar los flujos de capital

Estados Unidos alcanzará este año el máximo déficit fiscal de su historia con consecuencias muy peligrosas para las economías emergentes, según analistas consultados por LA NACION. El gobierno de Bush anunció la semana última que el desequilibrio de las cuentas públicas alcanzará una cifra récord de US$ 455.000 millones por la combinación de la rebaja de impuestos, la guerra en Irak y la debilidad económica interna.

¿Alguien podría imaginar a la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), Anne Krueger, retando en público a la administración Bush por las consecuencias de su política fiscal expansiva, como ocurre con los países emergentes? ¿Es posible pensar que el secretario del Tesoro, John Snow, deba pedir un "waiver" ante el organismo de crédito multilateral por aumentar su proyección de déficit anual en un 50% en cinco meses, tras haberse comprometido en febrero pasado a mantenerlo en US$ 300.000 millones?

En 2000, el gobierno gozaba de un superávit de US$ 237.000 millones y proyectaba una década de progresiva reducción de la deuda. Todo ha cambiado y el déficit ya alcanza al 4,5% del PBI, cerca del máximo histórico del 6% registrado hace dos décadas.

Nadie teme que la primera economía del mundo pueda tener problemas para financiar su rojo fiscal, pero economistas y analistas de mercado consultados por LA NACION coincidieron en señalar dos posibles "efectos colaterales" en el mediano plazo de este fenómeno de deterioro fiscal:

-Que se produzca un "cuello de botella", o crowding out, en el mercado de crédito, entre las necesidades de Washington y las del sector privado.

-Que la baja inflación, que lleva a la Reserva Federal a mantener las tasas de interés en su mínimo histórico, comience a revertirse y afecte negativamente el actual ciclo favorable para los mercados emergentes.

La primera víctima de este posible cambio de tendencia, advierten, sería Brasil, un país que volvió a ponerse de moda por el "fenómeno Lula", pero que es altamente dependiente de los flujos de capital por sus fuertes vencimientos de la deuda pública.

Accedieron a debatir sobre este controvertido panorama fiscal Edwin Truman, ex subsecretario del Tesoro de los EE.UU. durante la administración Clinton; Steve Hanke, profesor de Economía de la Universidad Johns Hopkins; Arturo Porzecanski, jefe de analistas de mercados emergentes del banco de inversión ABN Amro, y Darío Lizzano, jefe del área de equities del banco Santander Central Hispano en Nueva York. Los especialistas consultados aclararon que en el corto plazo este incremento del agujero en las cuentas públicas se traducirá en una suba de la deuda.

"Por lógica, el aumento del déficit tiene un efecto estimulante sobre el crecimiento en el corto plazo, pero la deuda crecerá", señaló Truman, analista del Instituto para la Economía Internacional en Washington.

Más allá del debate interno, Truman -que también cumplió una larga carrera como funcionario en la Reserva Federal- cree que la razón del incremento del desequilibrio fiscal reside en una debilidad económica mayor que la esperada.

En el último trimestre de 2002 y en el primer trimestre de este año, el nivel de actividad económica creció al 1,4% en términos reales. Para contrarrestar este vuelo rasante de la tradicional "locomotora del mundo", el gobierno de Bush dispuso de un amplio recorte impositivo -muy cuestionado por demócratas y por el ala más conservadora de los republicanos-, mientras que la Reserva Federal, que lidera Alan Greenspan, aseveró que bajará las tasas de interés tantas veces

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