El FMI avalaría aplicar parte del superávit a planes sociales

El ahorro que se debe lograr el próximo año es lo más conflictivo. El Gobierno destinaría $8.000 M a programas de empleo en 2004

Por
21deJuliode2003a las08:58

La discusión por el superávit primario que el Gobierno deberá comprometer en el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario surge como el punto más conflictivo de la negociación que comenzará a partir de la próxima semana entre los funcionarios del equipo económico y la nueva misión del Fondo Monetario, cuando arribe otra vez John Dodsworth y otros funcionarios para sumarse a los que siguen trabajando en Buenos Aires desde hace quince días.

Sin embargo, en Economía están convencidos de que ya está allanado el camino para obtener el visto bueno del FMI a destinar unos $8.000 M a programas sociales y de empleo. Dentro de esa cifra, se incluyen los $3.600 M que insume el Plan Jefes y Jefas de Hogar, que sería reformulado bajo planes “productivos”.

Ocurre que tras los “errores de diagnóstico”, según los funcionarios argentinos, la sensibilidad de los técnicos y autoridades del organismo respecto de lo que denomina en la carta de intención “red de contención social” aumentó.

Sin embargo, en el equipo económico reconocen que la discusión por la meta de superávit primario será uno de los tópicos más difíciles de toda la negociación.
 
Ante ese panorama, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, ya fijó su piso e incluyó en los borradores del proyecto de Presupuesto que debe enviar al Congreso antes del 15 de septiembre -una semana más tarde de la firma del acuerdo con el FMI, según lo previsto- una pauta de 2,5% del PBI.

En el extremo opuesto, el Fondo insiste en exigir una pauta de 4,5%, lo que garantizaría una mayor capacidad de repago de la deuda hoy en cesación de pagos, pero en vías de reestructuración.

Metas tácitas

De ambos lados, con todo, se prevé que la meta que finalmente quedará incluida en el nuevo acuerdo será, para 2004, entre 3% y 3,5% del producto. También saben, en uno y otro lado de la mesa de negociación, que el resultado positivo de las cuentas fiscales antes del pago de intereses puede llegar a 4%, como mínimo.

Precisamente, de esa diferencia entre lo que se comprometa con el FMI y lo que finalmente Lavagna considere posible saldrían los recursos para afrontar el costo de los nuevos programas sociales cuyo diseño avanza en otras áreas del Gobierno.

Tampoco la administración de los planes correrá, como es habitual, por cuenta de Economía, sino que es la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, quien avanza en el armado del nuevo programa.

Un anticipo de cómo se formulará lo tuvieron la semana pasada los diputados oficialistas de boca del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, quien anunció que el Plan Jefes y Jefas de Hogar que implementó el ex presidente Eduardo Duhalde como eje central de la política de transición durante su gobierno, dejará de ser un subsidio directo a los beneficiarios y que, en el marco de su incorporación al megaplán en estudio, se focalizarán en las contraprestaciones.
 
Es decir que los beneficiarios realizarán tareas en el marco del plan de obras públicas, como vía de reinserción en el mercado laboral.

Este concepto de contraprestaciones cuenta con mucho mayor apoyo por parte del FMI que la idea de otorgar subsidios de manera directa.

Temas en esta nota