Es inviable nuevo régimen granario

No se asume el cambio de reglas de juego en la exportación

22deJuliode2003a las08:34

Por José Frogone
Columnista de Ambito Financiero

Es increíble cómo en la Argentina hay temas que aunque ya resueltos desde hace tiempo se vuelven a replantear recurrentemente por el desconocimiento o la impericia de algunos funcionarios que llegan.

En este caso me refiero al régimen de declaraciones juradas de venta de exportación de granos. Mediante este régimen, los exportadores de granos están obligados a declarar en un registro oficial las ventas que realizan: el volumen y el precio FOB.

Por su parte, el órgano de aplicación, la Secretaría de Agricultura, debe fijar diariamente los valores FOB mínimos debajo de los cuales no está permitido registrar ninguna venta. Estos FOB mínimos son recabados diariamente por funcionarios de la secretaría mediante consultas a diversos operadores del mercado, exportadores, brokers internacionales, analistas de mercado, etcétera.

¿Qué implica registrar la venta realizada? Primero, la obligación de cumplirla ya que el no hacerlo supone el pago de una multa equivalente a 10% del valor FOB de la operación registrada. En segundo lugar, obliga al exportador a ingresar el monto de divisas declarado. En tercer lugar, pero no por ello menos importante, permite al exportador fijar el nivel de gravámenes que afecta a esa operación. Dado el FOB mínimo y los derechos de exportación vigentes en el momento de la declaración, el exportador puede calcular cuál va a ser el monto de impuesto por pagar en el momento del embarque.

Para entender la importancia de este último tema, es necesario comprender cómo funciona este negocio, aquí y en los demás países en donde hay un sistema de libre mercado de granos. Para esto, los funcionarios responsables, en última instancia el ministro de Economía, deberían saber que en todo momento en el mercado local se está operando en lo que se llama entrega inmediata (máx. 30 días) y en el segmento comúnmente llamado forward o diferido. En este caso, los productores que quieren cubrir parte del riesgo de precio de mercado venden para entregar a futuro. Hoy pueden estar queriendo vender trigo enero ''04, o soja mayo ''04. ¿A qué precio? Al que ofrece el mercado exportador en cada momento. ¿Cómo hace el exportador para saber cuánto puede pagar? Si no hubiese retenciones, el cálculo es muy simple: precio FOB de mercado, menos los gastos de elevación, de control de calidad, comisiones, etc. En todos los casos son gastos fijos y porcentuales conocidos. Sin embargo, cuando hay derechos de exportación, tiene que agregar a su costeo el valor del impuesto, que, como sabemos, surge de aplicar el porcentaje del gravamen al precio de la venta. Ahora bien, si no existiese norma alguna al respecto, este valor se convertiría en una incógnita, ya que entre la fecha de compra del grano y la de embarque podría, eventualmente, haber cambiado el gravamen (aumentar o disminuir) o variar fuertemente el precio FOB.

• Interrogantes

En un escenario como éste, la pregunta sería: ¿cuál es el precio que puede pagar el exportador al productor para mercadería que recién va a embarcar de aquí a 6-10 meses sin saber cuánto va a ser el impuesto a pagar por dicha venta? Respuesta: imposible de decir; la actividad exporta-dora se convertiría en un juego de azar y, por lo tanto, desaparecería, porque nadie en su sano juicio podría enfrentar semejante riesgo. Por este motivo es que hace ya muchos años se estableció el sistema de declaraciones mencionado al principio. Mediante éste, el exportador fija, en el momento de la declaración, el monto del impuesto y puede, en consecuencia, dar valor de mercado a los productores que quieren hacer sus coberturas, sea en el mercado forward o en el alicaído Mercado a Término. Aunque parezca increíble, después de casi treinta años que se aplica este régimen, todavía hay funcionarios que no lo

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