Fuerte apoyo de Bush a Kirchner

El mandatario norteamericano felicitó al argentino por la recuperación económica. "Siga así", le dijo, y lo alentó a negociar un rápido acuerdo con el FMI. "Bush nos dio apoyo irrestricto y sin condicionamientos", aseguró el Presidente

24deJuliode2003a las08:25

WASHINGTON.- Néstor Kirchner no había llegado a sentarse en los sillones del Salón Oval de la Casa Blanca cuando George W. Bush le garantizó el éxito de su primera visita oficial a los Estados Unidos.

Lo tomó de un brazo, lo llevó contra una pared dominada por un retrato de Abraham Lincoln, y le dijo: "Siga así. Si ustedes se ayudan, van a tener un respaldo decidido de nuestro gobierno".

En segundo plano, la comitiva que acompañó al presidente argentino, y que luego reprodujo para LA NACION toda la escena, comprobaba que la plana mayor de la administración republicana participaría de la reunión. Esperaban por las presentaciones el jefe del Tesoro, John Snow; el secretario de Estado, Colin Powell, y la encargada de Seguridad Interior, Condoleezza Rice, y el secretario de Comercio, Robert Zoellick.

El diálogo formal encajó en los 30 minutos que había adjudicado la Casa Blanca a Kirchner. Ni un rato más. Pero con frases directas y sin tecnicismos, Bush felicitó al presidente argentino y lo alentó a negociar cuanto antes un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el mundo de los gestos políticos, eso sólo significa un aval decisivo para que la Argentina avance hacia la tan ansiada reestructuración de su deuda externa.

"Fue una reunión excelente. Tuvimos una conversación muy franca con el presidente. Y nos dio un apoyo irrestricto, sin condicionamientos", enfatizaría un Kirchner exultante al salir, frente a un enjambre de micrófonos.

Durante la reunión bilateral, se había sorprendido por escuchar conceptos inusuales en boca de su anfitrión.

"Negocie duramente con el FMI. Pelee hasta la última moneda", fue el consejo que expresó Bush durante su disertación, según fuentes del gobierno argentino que reconstruyeron el encuentro.

Fue la respuesta a una exposición de Kirchner sobre la supuesta culpa de los organismos multilaterales en la crisis argentina.

"La economía de su país es muy importante. Vamos a ayudar en todo lo que podamos las negociaciones que ustedes y el Fondo Monetario sean capaces de lograr", añadió Bush, según la versión que difundió el Departamento de Estado.

El nuevo gobierno intenta firmar un acuerdo de mediano plazo con el Fondo Monetario antes de septiembre, cuando vencen cerca de 3000 millones de dólares de la deuda multilateral.

El pedido de Kirchner fue explícito: indicó que el país necesita comprensión internacional para que la renegociación de la deuda no ahogue el crecimiento económico.

"El apoyo del presidente Bush va mucho más allá del acuerdo con el Fondo", destacó Kirchner en su declaración a la prensa, como si ya lo considerase un hecho.

Habló entonces de iniciar un camino "para tener relaciones excelentes y sinceras". Sin llegar al alineamiento automático, dijo sin decirlo. Usó la frase "las relaciones de antes".

Agenda abierta

Con el correr de la reunión, Bush repasó sin entrar en grandes detalles los principales temas de la agenda bilateral. Pese a su ya famoso estilo frontal, eludió hablar siquiera de la guerra en Irak y de su interés por acelerar la integración regional en el Area de Libre de Comercio de las Américas (ALCA).

En cada una de sus frases parecía demostrar a Kirchner que está al tanto de todos los detalles de la situación argentina.

Lo felicitó por la recuperación que se vislumbra en la economía argentina y repitió tres veces que le gusta su estilo.

"Somos muy parecidos. Usted y yo hicimos cosas que el establishment nunca se hubiese imaginado que haríamos", agregó Bush, según las fuentes argentinas.

El embajador saliente en Buenos Aires, James Walsh, trazaría más tarde esa comparación en l

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