La nueva política agrícola europea nos abre una puerta

Las autoridades de la Unión Europea (UE) reformaron recientemente su política agrícola común (PAC). Al igual que la de Estados Unidos y Japón incluye restricciones y subsidios que dificultan el libre comercio internacional y distorsionan los precios

25deJuliode2003a las08:32

Por Jorge Remes Lenicov
Para LA NACION

Las autoridades de la Unión Europea (UE) reformaron recientemente su política agrícola común (PAC). Al igual que la de Estados Unidos y Japón incluye restricciones y subsidios que dificultan el libre comercio internacional y distorsionan los precios; para la Argentina ese accionar representa una pérdida de alrededor de US$ 2500 millones anuales.

Europa destina US$ 50.000 millones a los subsidios, aunque por los aranceles y restricciones el costo total para los contribuyentes y consumidores es de más de US$ 115.000 millones (el denominado soporte a la agricultura).

En promedio, los productores agropecuarios europeos reciben, entre subsidios y protección, el equivalente al 34% de sus ingresos; en Japón un 56% y en EE.UU,. un 20 por ciento.

La reforma ahora aprobada es un paso en la buena dirección, aunque no avanza todo lo deseable e incluso es de menor profundidad y más lenta que la propuesta formulada por el responsable de Agricultura de la UE, Franz Fischler, que ha reconocido que el actual sistema perjudica a los países en vías de desarrollo.

No se trata de una "reforma radical" como algunos pretenden denominarla, porque de los tres pilares esenciales que caracterizan el comercio agrícola (medidas de apoyo interno, condiciones de acceso a mercados y subsidios a las exportaciones), la reforma en cuestión sólo aborda el primero. Para conocer cuál será el efecto de los otros dos pilares hay que esperar la propuesta y el desarrollo de las negociaciones con el Mercosur y en la Ronda de Doha.

El Grupo Cairns, el Mercosur, la Argentina, solicitaron una profundización mayor y más acelerada. Y no están solos, por cierto.

Asociaciones de consumidores y cámaras industriales de diversos países europeos expresaron que la política agrícola es muy costosa, porque los consumidores deben pagar precios más altos y los industriales tienen insumos más costosos o bien deben pagar más impuestos.

Incluso organizaciones ambientalistas -como WWF- y de solidaridad internacional -Oxfam- son sumamente críticas de la PAC por los efectos perniciosos que tiene sobre el medio ambiente (uso intensivo de agroquímicos y fertilizantes) y sobre los países menos desarrollados.

La "nueva" política agraria

Las características principales de la política agraria común tras la reforma son las siguientes:

1. Después de computar el aumento generado por la incorporación de los 10 países del Este, el presupuesto agrícola aumentará a razón del 1% anual hasta 2013. Su impacto sobre los precios dependerá de cómo sea la asignación final entre pagos directos al productor, y aquellos vinculados con las exportaciones y el sostenimiento de precios, esto es, las ayudas ligadas a la producción.

2. El corazón de la reforma es la desvinculación entre el subsidio y la producción. Hasta hoy su vinculación da lugar a la sobreproducción, a los artificiales excedentes para exportar y a fuertes distorsiones en los precios.

A partir de la reforma, que comenzará a regir progresivamente en 2005, los fondos serán entregados como monto único y se distribuirá en función de la defensa del medio ambiente, la calidad y el bienestar animal. Conceptualmente este planteo es un importante paso adelante, aunque luego, con el correr de las discusiones, la propuesta inicial fue parcialmente diluida. Porque la "desvinculación" no es plena: no se aplica a todos los productos en forma completa ni todos tienen el mismo tratamiento.

Paralelamente y a partir de 2007 se reducirá el subsidio a las explotaciones de mayor tamaño al imponerse un límite máximo a la ayuda por

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