La Rural siempre es la Rural

La Rural siempre es la Rural. Y este año lo será más que nunca, por varias razones. Primero, porque la entidad que crearon los pioneros de las pampas hace un siglo y medio ha decidido volver a las fuentes, recuperando a los expositores "de antes".

26deJuliode2003a las08:30

Héctor A. Huergo. DE LA REDACCION DE CLARIN.  

La Rural siempre es la Rural. Y este año lo será más que nunca, por varias razones. Primero, porque la entidad que crearon los pioneros de las pampas hace un siglo y medio ha decidido volver a las fuentes, recuperando a los expositores "de antes". Y ganando nuevos clientes, como los proveedores de insumos, que incluso tienen presencia institucional a través de la Asociación de Cámaras de Tecnología Agropecuaria (ACTA).

Así, la "cadena" integrada por productores, proveedores de tecnología y exportadores, que se viene reuniendo asiduamente en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, aprovecha la vidriera de Palermo no sólo para mostrarse al interior del agro, sino para expresarse ante el público urbano y, sobre todo, ante los políticos, que desfilan inexorablemente por la muestra. Para que no sigan pensando que "esto de la soja está primarizando a la economía argentina". O para explicarle a aquel economista mediático que leyó las estadísticas del INDEC sobre exportaciones y vió que "al final lo que sube es la exportación de basura". Es que la harina de soja (que aporta 5.000 millones de dólares y es el insumo alimenticio más sofisticado del mundo) figura todavía como "residuo de la industria aceitera". Esta acción de esclarecimiento es fundamental para consolidar la incipiente tendencia hacia una mayor comprensión acerca del rol del agro en la economía y la sociedad. Hay varios indicadores muy positivos. Algunos economistas de relieve ya hablan de que "las retenciones son malos impuestos". Hace un año y medio, cuando la administración Duhalde las reimplantó, prácticamente todos estaban de acuerdo. Ahora tiene dudas el propio Jorge Remes Lenicov, autor de la medida, y ahora embajador ante la Unión Europea y la OMC. Remes sostiene que la existencia de estos impuestos fue necesaria para compensar el "overshooting" (estampida del dólar hasta que vino la calma). Pero allí quedaron.

Entre otras consecuencias, esta exacción de la renta agropecuaria le complica a Remes la negociación ante la UE y la OMC: es muy difícil argumentar que el proteccionismo y los subsidios afectan a la producción agropecuaria argentina, cuando el Estado está aplicando retenciones del 20%. Pero lo bueno es que hasta el FMI ahora dice que hay que eliminarlas. Y desde el gobierno se deslizó —aunque después Lavagna lo desmintió— que se reducirían gradualmente a partir del 2004. Al menos, el tema está sobre el tapete, algo impensado hasta hace poco, aunque el propio presidente Kirchner haya intentado desinflar la expectativa cuando, en Nueva York, le dijo el jueves a los petroleros que no protesten porque el costo de extracción de un pozo es de 13 dólares y el petróleo se vende a 30. Lo que habría que hacer, en todo caso, con el petróleo y con el agro, es cobrar el impuesto a las ganancias. El gran tema para el gobierno es cómo compensar la eventual pérdida de recaudación por pasar del facilismo de las retenciones (se recaudan automáticamente) a cobrar Ganancias. Es obvio que un agro con precio lleno tendrá que pagar "un paquete" en impuesto a las ganancias e IVA.

Si las retenciones, por ejemplo, fueran simplemente un anticipo de Ganancias, la cuestión cambiría sustancialmente. No es un juego contable: precio lleno significa ecualizar la relación insumo/producto, lo que en los hechos fomenta el uso de tecnología. En otras palabras, harían falta menos kilos de maíz para pagar un kilo de fertilizante, lo que se traduciría en una agricultura más intensiva.

Esto significa más producción, más servicios

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